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Conociendo a los anfibios y reptiles de la Península Ibérica.

Autor: Alejandro Garcia

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Descubriendo a los anfibios de la Sierra de Andújar, salida herpetológica por el Parque Natural (febrero 2017).

La Sierra de Andújar y sus anfibios, ¡nada más y nada menos! Con motivo de mi viaje a Andújar a inicios de febrero de 2017,  junto con compañeros de la carrera de Biología, en busca del lince ibérico, hemos podido invertir las pocas horas libres disponibles en la búsqueda de la tan interesante fauna y flora que conforman este territorio. En este post nos centraremos en los anfibios.

El Parque Natural de la Sierra de Andújar, situado en la provincia de Jaén, representa la extensión vegetal natural más elevada de Sierra Morena (74774.0 ha).

Presenta una gran belleza paisajística caracterizada por especies vegetales como la encina, el alcornoque o el quejigo entre las que aflora a menudo el sustrato granítico. Bosque, monte bajo, dehesa o paisajes de ribera se manifiestan en esta zona de la región mediterránea, propiciando una elevada diversidad tanto vegetal como animal.

Territorio principalmente conocido por ser poseedor de la mayor población mundial de lince ibérico (Lynx pardinus),  y especies amenazadas como el águila imperial ibérica (Aquila adalberti), el águila real ibérica (Aquila chrysaetos homeyeri) o el buitre negro (Aegypius monachus).

Si bien unas pocas especies aglomeran gran parte de la atención política y social, hay en La Sierra de Andújar otras tantas menos conocidas, que no por ello dejan de ser un gran valor natural digno de recibir el mejor de los estudios.

Realizada esta pequeña introducción nos adentraremos en el tema por el cual todos esperabais, los anfibios…

Empezaremos por mencionar los anfibios que se encuentran en el Parque Natural de la Sierra de Andújar, así como los que hemos observado o escuchado durante la estancia.

Fotografiando un precioso macho de tritón pigmeo (Triturus pygmaeus)

Nuestros breves censos, a inicios de febrero, han comprendido zonas anexas a Los Pinos y el Encinarejo principalmente. Con tiempo lluvioso y una humedad relativa considerable. Al ser gran parte propiedad privada, las carreteras han sido nuestro mejor aliado en el encuentro de la batracofauna local.

A lo largo de las vías de circulación se encuentran carteles de advertencia  por ser zona de paso del lince ibérico, pero no sólo el felino es afectado por la conducción imprudente en las carreteras

Durante nuestras travesías por la calzada hemos podido encontrar hasta 5 especies de anuros diferentes, siendo el sapo corredor el más abundante. Siempre es un placer salir de noche y escuchar sólo la lluvia y los numerosos coros de sapo corredor, y en menor grado, de sapo partero ibérico.

Sapo corredor (Bufo/Epidalea calamita)

Sapo corredor (Bufo/Epidalea calamita)

Ranita meridional (Hyla meridionalis)

Sapo de espuelas (Pelobates cultripes)

Sapo de espuelas (Pelobates cultripes)

Sapo común (Bufo spinosus)

Otra gran amenaza para los anfibios de la zona son las trampas de caída, tales como piscinas. Ranas comunes, un sapo de espuelas, gallipatos y tritones pigmeos fueron hallados en estas construcciones. Que posteriormente habilitamos para la salida de los internos.

Un ejemplar de rana común (Pelophylax perezi) de los cientos que pudimos encontrar en una piscina

Gallipato (Pleurodeles waltl). Especie que puede llegar a medir hasta los 30 centímetros de longitud, éste era de unos 26 cm

Gallipato (Pleurodeles waltl), detalle de la cabeza

Gallipato (Pleurodeles waltl), otro ejemplar encontrado en una piscina diferente

Gallipato (Pleurodeles waltl) en la tierra

Tritón pigmeo (Triturus pygmaeus) en fase acuática

Un pequeño acto tan sencillo como facilitar la salida de las trampas de fauna puede ayudar mucho en la conservación y supervivencia de estos vertebrados. Una piscina bien habilitada puede servir como punto de reproducción para muchas especies

Con una cuerda y una tabla se pueden hacer grandes actos

Y la última especie de anfibio de la Sierra de Andújar que hemos podido ver, una a la que personalmente le tenía muchas ganas, fue  la salamandra común -subespecie morenica-. La cual avistamos bajo un tronco ¡Preciosa!

anfibios de la Sierra de Andújar

Salamandra común (Salamandra salamandra morenica)

anfibios de la Sierra de Andújar

Salamandra común (Salamandra salamandra morenica)

Y estas fueron las especies que pudimos observar durante nuestra estancia en Andújar. Aunque el objetivo grupal era otro, ha quedado demostrado que siempre hay tiempo para la herpetología. Un paraje en el que en tan poco tiempo hemos podido ver tal cantidad de batracofauna debe ser conservado. Esperamos que cuando visitéis este lugar tan espectacular siempre tengáis en cuenta que detrás de él existe un mundo anfibio maravilloso.

Deseamos que este artículo sobre los anfibios de la Sierra de Andújar por el Parque Natural te haya gustado y te des cuenta de la gran diversidad anfibia que hay por el sur (muchos creen que sólo en el norte de peninsular hay anfibios; nada más lejos de la realidad) y si visitas esta zona algún día, siempre sea con respeto a la biodiversidad que nos rodea.

Gracias por tu tiempo y, ¡comparte libremente!

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Víboras. Algunas cosas que deberías saber sobre nuestras especies

Las serpientes no dejan indiferente a nadie, despertando tanto sensaciones de repudio y odio para muchos como de fascinación y curiosidad para otros.

En este artículo vamos a centrarnos en el grupo de reptiles más amenazado actualmente en nuestros campos, las víboras, respondiendo a las preguntas que cualquier amante de la naturaleza se ha formulado alguna vez acerca de estos escamosos de sangre fría tan peculiares.

Vibora asoleándose para coger temperatura..

Víbora de Seoane (Vipera seoanei) asoleándose por la mañana para coger temperatura. Fotografía: Daniel Fernández-Guiberteau

¿Por qué tenemos miedo a las serpientes?

Existen múltiples estudios que revelan que el miedo a las serpientes es innato y puede tener una explicación neurobiológica. Uno elaborado en 2013 defiende que el cerebro humano, junto con el resto de primates, tiene neuronas especializadas en detectar a estos reptiles más rápido que a otros animales (Quan Van Le et al, 2013).

La teoría de la detección de las serpientes, desarrollada por la científica Lynne Isbell y apoyada por disciplinas muy variadas, indica que el cerebro de los primates ha evolucionado en buena medida gracias a las serpientes, en particular, desarrollando un sentido de la vista muy agudo para percibir sus formas y colores.

Esta teoría ha sido recientemente confirmada por investigadores suecos y portugueses mediante técnicas de psicología experimental (Sandra C. Soares, 2014).

El nombre científico para denominar la sensación de aprensión hacia los ofidios es el de ofidiofobia, y está muy extendido, pese a que la mayoría de las serpientes no son venenosas e incluso las que sí presentan veneno son inofensivas para el ser humano, si no se las molesta.

Vibora cantábrica -vipera seoanei)

Víbora cantábrica (Vipera seoanei) -Burgos-

La serpiente históricamente ha tenido un papel muy importante tanto en la mitología como en la religión, si bien es cierto que por muchos pueblos era considerada un dios, como para los aztecas, egipcios, griegos o romanos, no lo es menos que la tradición religiosa judeocristiana asigna un papel a la serpiente inexcusablemente diabólico.

Está claro que, actualmente,  el miedo y el desconocimiento son las causas directas de la masacre y exterminio que estos bellos animales han sufrido desde hace milenios por parte del hombre. Nosotros, desde Bicheando.net intentaremos que tanto las fobias como las conductas de agresión y muerte a estas criaturas disminuyan o desaparezcan.

¿Cuántas especies de víboras hay en España?

En la Península Ibérica contamos con un total de 13 especies de serpientes, de las cuales 10 son culebras (Fam. Colubridae) y las restantes, víboras (Fam. Viperidae).

Estas tres últimas, ambas del pertenecientes al género Vipera, son:

1.- Víbora hocicuda (Vipera latastei)

víbora hocicuda (Vipera latastei)

Víbora hocicuda (Vipera latastei)

2.- Víbora áspid (Vipera aspis)

Víbora áspid (Vipera aspis)

Víbora áspid (Vipera aspis)

3.- Víbora de Seoane o cantábrica (Vipera Seoanei)

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Víbora de Seoane (Vipera seoanei)

Se distribuyen por todo el territorio peninsular de la siguiente manera:

Mapa aproximado de distribución de las especies víboras península ibérica

Mapa aproximado de distribución de las especies víboras península ibérica

Para obtener más información sobre estas tres especies, ya sea características, veneno, precauciones o protocolo de actuación en caso de mordida, podéis visitar nuestro artículo titulado “Víboras de España. Serpientes venenosas de la península Ibérica.”

Sigamos…

¿Debemos realmente temer a los vipéridos en España?

La respuesta es clara, no. Según muestra un estudio del Instituto de Salud Carlos III (ISCIII) durante período de 1997 a 2009 se registraron 1.649 casos de mordeduras de vipéridos en España (130 anuales), de las cuales sólo el 1% fueron letales, atribuidas casi exclusivamente a una tardanza en el tratamiento.

Incidencia-por-CCAA-Agencia-de-Evaluación-de-Tecnologías-Sanitarias (2012)

Más de la mitad de los casos se concentraron en Cataluña, Castilla y León, Galicia y Andalucía. Las personas de entre 5 y 14 años así como las mayores de 65 son las más afectadas (ISCIII, 2012).

¿Cómo diferenciar a las víboras de las culebras?

Nuestros vipéridos, como toda la familia a la que pertenecen, presentan un cuerpo robusto, macizo y corto, como máximo alcanzan los 80 cm de longitud. De cabeza con forma triangular bien diferenciada del cuello y reproducción ovovivípara.

Son solenoglifos, es decir, poseedores de dos grandes colmillos plegados al paladar, que al ser utilizados pasan a una posición anterior a la vez que conecta con la glándula productora del veneno. Este veneno, poco estudiado en las especies peninsulares, presenta actividad cardiotóxica, hemotóxica, citotóxica y levemente neurotóxica.

De mordedura peligrosa, son ofidios que requieren una especial atención, cuidado y respeto, por tanto una buena identificación es un factor ineludible al tratar estos reptiles. A continuación os mostraremos cómo diferenciarlos de las culebras de forma rápida y eficaz en el campo mediante unos sencillos pasos.

Existe una multitud de caracteres distintivos entre las dos familias, muchos de ellos mencionados anteriormente, pero únicamente teniendo en cuenta unos cuantos nos podemos asegurar de elaborar un diagnóstico 100% fiable.  Nos vamos a centrar en los tres siguientes rasgos: la pupila, las escamas craneales y las escamas dorsales 

Diferencias entre vipéridos y colúbridos. Fotografias de una víbora áspid (Vipera aspis) y una cuebra lisa meridional (Coronella girondica).

Diferencias entre vipéridos y colúbridos. Fotografías de una víbora áspid (Vipera aspis) (izquierda) y una culebra lisa meridional (Coronella girondica) (derecha)

  1. La víboras presentan una pupila vertical frente a la pupila redondeada que presentan las culebras.
  2. Las víboras poseen pequeñas escamas craneales fragmentadas, desordenadas y subimbricadas frente a las escamas craneales o cefálicas grandes y dispuestas de las culebras.
  1. Las víboras siempre presentan las escamas dorsales con quilla, es decir, carenadas, mientras que las culebras las presentan lisas. Este rasgo no siempre se cumple con todos los colúbridos autóctonos, es el caso de la culebra de agua o viperina (Natrix maura) y la culebra de collar ibérica (Natrix astretophora), ambas con escamas dorsales carenadas.
Escamas con quilla de una culebra de agua (Natrix maura)

Escamas con quilla de una culebra de agua (Natrix maura)

Existen culebras que pueden adquirir comportamientos defensivos y patrones corporales similares al de las víboras, suele ser el caso de la culebra de agua (Natrix maura) y en según qué zonas las culebras del género Coronella.

La culebra de agua es comúnmente confundida con un vipérido al presentar una coloración y patrón en zig zag característico en algún ejemplar de víbora, por lo que vistas de lejos pueden causar dudas para ser identificadas.

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Visión general: comparativa culebra de agua (Natrix maura) (izquierda) Vs. víbora áspid (Vipera aspis) (derecha)

Además cuando se ve amenazada su comportamiento defensivo en la mayoría de los casos es el de aplanar y triangular la cabeza, soplar y hacer falsos ataques sin llegar a morder. Las culebras del género Coronella únicamente se podrían llegar a confundir por su coloración grisácea y pequeño tamaño.

Aún así, basta con mirar las pupilas y escamas como hemos comentado antes para diferenciarlas con total seguridad.

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Víbora cantábrica (Vipera seoanei) entre la maleza.

Ya acabamos… espero que este post os haya ayudado a conocer un poco más el fascinante mundo de las víboras a aquellos que ya lo conocíais y adentrarse en él a aquellos que lo conocíais menos. Desde Bicheando.net siempre abogaremos por proteger, conservar y divulgar sobre estos reptiles tan bellos, necesarios y, cada vez más, escasos.

¡Comparte libremente y ayúdanos a conservar!

 Bibliografía

José Mª Amate Blanco, 2012. Fauna ponzoñosa en España: biología e impacto sanitario. Agencia de Evaluación de Tecnologías Sanitarias. (PDF).

Instituto de Salud Carlos III (ISCIII), 2012. Agencia de Evaluación de Tecnologías Sanitarias. Consultado el: 29/12/16. Disponible en: http://www.isciii.es/ISCIII/es/contenidos/fd-el-instituto/fd-comunicacion/fd-noticias/25-05-2012-Expertos-Ofidios-Rioja.shtml

Quan Van Le. et al, 2013. Pulvinar neurons reveal neurobiological evidence of past selection for rapid detection of snakes. Proceedings of the National Academy of Sciences of the United States of America (PNAS) vol. 110 no 47.

SINC, 2014. El ser humano es un extraordinario detector de serpientes. Scientific American Español. Consultado el: 30/12/2016. Disponible en: https://www.scientificamerican.com/espanol/noticias/el-ser-humano-es-un-extraordinario-detector-de-serpientes/#

Sandra C. Soares. et al, 2014. The Hidden Snake in the Grass: Superior Detection of Snakes in Challenging Attentional Conditions. PLoS ONE 9(12).

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