(Fotografía de portada: Seba Gómez. www.sebasgr.com)

Andalucía es uno de los territorios ibéricos más interesantes desde el punto de vista herpetológico contando con más de 55 especies de anfibios y reptiles, lo que representa aproximadamente el 70% del total de especies ibéricas.

Esta abundancia de especies ha sido debida principalmente a tres grandes factores: Por un lado al gran número de especies que habitan entre las sierras, dehesas, ríos y valles que conforman un ecosistema variado, con muchos microclimas, también porque muchas de las especies de anfibios y reptiles tienen un marcado carácter y origen norteafricano y por último por la gran cantidad de especies endémicas o casi endémicas que llaman hogar a esta región sureña.

Entre ellos destacar por ejemplo el tan característico camaleón común (Chamaleo chamaleon) la lagartija de Valverde (Algyroides marchi), el sapo partero bético (Alytes dickhilleni) o la salamandra penibética (Salamandra (salamandra) longirostris)).

Larva de Tritón pigmeo (Triturus pygmaeus) en la lámina de agua. Foto: Jose Joaquín Santos.

Un total de 55 especies de reptiles y anfibios (contando algunas especies introducidas que se han naturalizado, como el galápago de Florida (Trachemys scripta)) hacen que Andalucía sea, sin lugar a dudas, ¡uno de los territorios con mayor diversidad herpetológica de Europa!

ANDALUCÍA COMO TIERRA “HERPETA

Como decíamos, la diversidad orográfica andaluza, con una gran cantidad de relieves y cadenas montañosas como Sierra Morena y los Sistemas Béticos (incluyendo a la imponente Sierra Nevada, a Sierra de Cazorla y a la Serranía de Ronda; entre otros) y las grandes llanuras, como el Valle del Guadalquivir (donde se encuentra el famoso Parque Nacional de Doñana), hacen que la diversidad de ecosistemas sea inmensa al igual que sus pequeños habitantes.

Ecosistema montano. Foto: Juan Pablo González de la Vega.

También la variabilidad de climas influye en el número de ecosistemas. Andalucía se caracteriza generalmente por un clima con veranos cálidos e inviernos suaves (aunque llegan a ser fríos en el interior y en las altas sierras), aunque la cantidad de precipitaciones varía mucho según la zona, siendo Sierra de Grazalema el punto que más llueve en España, mientras que el Cabo de Gata es el lugar con menos precipitaciones de la península.

FOTO 3 Cabo de Gata. Juan Pablo González de la Vega
Cabo de Gata. Foto: Juan Pablo González de la Vega.

La verdadera razón de por qué existe una gran cantidad de especies de origen africano (o parientes cercanos de estos) en Andalucía es porque en el pasado, existía un “puente” terrestre que conectaba los continentes de Europa y África (Estrecho de Gibraltar) y varias especies de herpetos africanos lo han usado para colonizar al continente europeo y viceversa.

Esta comunicación hace posible ver hoy en día a ambos lados del Estrecho especies como la culebra bastarda occidental (Malpolon monspessulanus), la culebra viperina (Natrix maura), la culebra de cogulla occidental (Macroprotodon brevis), la lagartija colirroja (Acanthodactylus erythrurus), o el galápago leproso (Mauremys leprosa).

Si te interesa esta conexión y sus especies, tienes una estupenda serie de dos artículos en Bicheando.net llamada “herpetos iberoafricanos” y escrita recientemente por Alberto González y Gabriel García.

También existen otras especies que fueron introducidas en la antigüedad por el ser humano, y que ahora se encuentran naturalizadas y se comportan “como especies autóctonas”; ejemplos son: el camaleón común (Chamaeleo chamaeleon), la ranita meridional (Hyla meridionalis) o la tortuga mora (Testudo graeca).

Los ecosistemas más comunes pueden ser bosques de coníferas, bosques de Quercus spp. (principalmente alcornoque (Q. suber) y encina (Q. rotundifolia)), zonas dunares, estepa, matorral mediterráneo, bosques de ribera, zonas lagunares…

Formación rocosa. Foto: Gabriel Martínez del Mármol.
Dunas y pinar costero. Foto: Gabriel Martínez del Mármol.
Arroyo y bosque de galería. Foto: Juan Pablo González de la Vega.
Humedal. Foto: Juan Pablo González de la Vega.

Y ya sin más dilación y después de esta necesario introducción… ¡Empecemos hablando de las 15 especies de anfibios que habitan la comunidad!

LOS ANFIBIOS ANDALUCES

Primero, hay que destacar por su abundancia a la rana verde ibérica (Pelophylax perezi), especie que es extremadamente común y se puede encontrar en prácticamente cualquier cuerpo de agua (incluso alterados), aunque prefiere las aguas lentas y soleadas; al sapo corredor (Epidalea calamita), muy abundante incluso en zonas secas (anfibio muy resistente en ese aspecto), aprovecha cualquier punto de agua (suelen ser efímeros) para reproducirse de forma explosiva con las primeras lluvias fuertes; y el sapo común ibérico (Bufo spinosus), muy fácil de encontrar en casi cualquier hábitat, aunque tiene predilección de estar cerca de cuerpos de agua duraderos (tanto permanentes como arroyos que se secan en verano).

Rana verde ibérica (Pelophylax perezi). Foto: Vincenzo Rizzo.
Sapo corredor (Epidalea calamita). Foto: Seba Gómez.
Sapo común ibérico (Bufo spinosus). Foto: Gabriel Martínez del Mármol.

Otra especie, amante de los suelos blandos (donde suele permanecer la mayor parte del tiempo enterrado) es el sapo de espuelas occidental (Pelobates cultripes), el cual es muy abundante en la provincia de Huelva y está bien extendido en Cádiz, pero tiene poblaciones muy aisladas y es extremadamente raro en otras provincias de la comunidad autónoma (como Málaga).

Como curiosidad, se puede hablar de la presencia de un espolón que utiliza para excavar. En el cercano país africano de Marruecos, se encuentra una especie emparentada, el sapo de espuelas marroquí (Pelobates varaldii).

Sapo de espuelas occidental (Pelobates cultripes). Foto: Gabriel Martínez del Mármol.

El sapillo pintojo ibérico (Discoglossus galganoi) es otro anuro fácil de encontrar en las zonas acuáticas, especialmente en zonas frescas y húmedas con cuerpos de agua temporales rodeados de vegetación herbácea.

Sapillo pintojo ibérico (Discoglossus galganoi). Foto: Gabriel Martínez del Mármol.

En total, dos especies de sapos parteros habitan en territorio andaluz (aunque no comparten distribución). La primera de ellas, el sapo partero ibérico (Alytes cisternasii), es una especie abundante en suelos arenosos tanto a nivel del mar como a gran altitud; en Andalucía se encuentra en todo el territorio onubense (incluyendo Doñana) y en toda Sierra Morena.

Sapo partero ibérico (Alytes cisternasii). Foto: Gabriel Martínez del Mármol.

La segunda destaca entre la herpetofauna de la zona por ser una especie casi endémica; el sapo partero bético (Alytes dickhilleni) se encuentra en zonas de montaña cercanas a algún punto de agua donde pueda llevar a cabo su reproducción.

Esta especie tiene una distribución restringida a las sierras béticas, pudiéndose encontrar en lugares como el Parque Natural Sierras de Tejeda, Almijara y Alhama o en el Parque Natural Sierras de Cazorla, Segura y las Villas.

Estas especies son bastante resistentes a las sequías y suelen pasar el día escondidos debajo de objetos como piedras.

Los sapos parteros están disminuyendo drásticamente de población debido a las enfermedades emergentes (como Batrachochytrium dendrobatidis) que han llegado a acabar con varias poblaciones.

Las especies de este género son muy conocidas por el comportamiento de los machos de llevar los cordones de huevos entrelazados en sus patas traseras 🙂

Sapo partero bético (Alytes dickhilleni) macho con puesta. Foto: Juan Pablo González de la Vega.

Otra especie sureña que tiene casi la totalidad de su área de distribución en Andalucía es el sapillo moteado ibérico (Pelodytes ibericus). También está su pariente, el sapillo moteado común (Pelodytes punctatus), que se puede encontrar en las provincias de Jaén, Granada y Almería en zonas fronterizas con las comunidades autónomas de Castilla-La Mancha y Murcia.

Ambas especies son bastante abundantes en zonas húmedas estancadas (como charcas), especialmente si tienen vegetación abundante.

Sapillo moteado ibérico (Pelodytes ibericus). Foto: Gabriel Martínez del Mármol.
Sapillo moteado común (Pelodytes punctatus). Foto: Gabriel Martínez del Mármol.

¡¡Las últimas dos especies de anuros andaluces son unas joyas esmeraldas!! Estoy hablando de la ranita meridional (Hyla meridionalis) y la menos extendida ranita de San Antón (Hyla molleri). Las ranitas son especies arborícolas, pasando la mayor parte del tiempo sobre la vegetación (¡en algunos casos llegan a estar muy altas!).

Son muy fáciles de encontrar de día, durmiendo y tomando el sol tranquilamente en la vegetación alrededor de humedales. Se activan de noche para cantar y cazar invertebrados. Habitan en prácticamente cualquier lugar húmedo con vegetación, especialmente cerca de cuerpos de agua.

La ranita meridional ocupa gran parte de la comunidad autónoma, faltando en grandes áreas del Valle del Guadalquivir y en las zonas áridas del sureste. En Andalucía, la ranita de San Antón se distribuye principalmente por Sierra Morena, donde convive con su pariente.

Ambas especies, aunque sean parecidas, se pueden identificar fácilmente con la siguiente característica: la estría oscura “que pasa por el ojo” es corta y se acaba rápidamente en la barriga en el caso de la ranita meridional, mientras que esta es larga y continúa por todo el cuerpo llegando a la espalda en el caso de la ranita de San Antón.

Se cree que la ranita meridional no es realmente autóctona de la península; sino que esta fue introducida desde el norte de África en la antigüedad (hace tanto tiempo que se comporta como una especie autóctona). Incluso la morfología de los individuos ibéricos es ligeramente diferente a la de los individuos norteafricanos.

Ranita meridional (Hyla meridionalis). Foto: Gabriel Martínez del Mármol.
Ranita de San Antón (Hyla molleri). Foto: Gabriel Martínez del Mármol.

Empezamos con los urodelos, los anfibios con cola en su etapa adulta!

Una especie muy extendida por toda la península con diversas subespecies es la salamandra común (Salamandra salamandra). Este ser, con aspecto de “gomita” y su característica coloración y patrón (un fondo negro con manchas amarillas que es único de cada individuo), se puede encontrar en los bosques más húmedos de la región, pudiéndose ver con mucha mayor facilidad en las cercanías de un arroyo o fuente donde pueda reproducirse.

En Andalucía hay 4 subespecies: La gran salamandra penibética (Salamandra (salamandra) longirostris), que destaca por su tamaño (la cual es endémica de la comunidad, encontrándose solo en las provincias de Cádiz, Málaga y en pequeñas partes de Sevilla. También se considera extinta o casi extinta en Granada).

Salamandra penibética (Salamandra (salamandra) longirostris). Foto: Gabriel Martínez del Mármol.

Vayamos ahora con la, conocida por su gran número de manchas rojas, salamandra de Sierra Morena (Salamandra salamandra morenica) (se distribuye por toda Sierra Morena y la zona del Parque Natural Sierras de Cazorla, Segura y las Villas).

Salamandra salamandra morenica. Foto: Seba Gómez.

 La salamandra del Algarve (Salamandra salamandra crespoi) (que se puede encontrar solo en una pequeña zona fronteriza entre Huelva y el país de Portugal).

Salamandra del Algarve (Salamandra salamandra crespoi). Foto: Seba Gómez.

 Y por último la gran Salamandra salamandra gallaica, que se encuentra en una pequeña zona fronteriza entre Huelva y Portugal).

Salamandra gallega (Salamandra salamandra gallaica). Foto: Juan Pablo González de la Vega.

¡¡¡Incluso existen individuos intermedios en zonas al noroeste de Huelva donde conviven varias subespecies!!!

Las últimas especies de anfibios de Andalucía son 3 interesantísimas especies de tritones, estoy hablando del gallipato (Pleurodeles waltl), el tritón ibérico (Lissotriton boscai) y el tritón pigmeo (Triturus pygmaeus).

El gallipato (Pleurodeles waltl) es una especie de urodelo muy extendida por toda la península. El gallipato tiene un gran tamaño, y es muy fácil de identificar por sus colores oscuros no vistosos y por las hileras de manchitas naranjas que tiene en los laterales del cuerpo (por donde puede sacar la punta de sus costillas como método de defensa si se siente amenazado).

Es el tritón más acuático del área, pudiendo vivir durante todo el año en fase acuática sin ningún problema. Se puede encontrar fácilmente en prácticamente cualquier tipo de masa de agua que no esté en movimiento, tanto perenne como temporal. Falta en Almería y en parte de Granada.

Gallipato (Pleurodeles waltl). Foto: Juan Pablo González de la Vega.

El tritón ibérico (Lissotriton boscai) es, sin embargo, el urodelo más pequeño de la península. Se caracteriza por sus colores poco vistosos en la parte superior y la preciosa coloración anaranjada o amarilla brillante con moteado de su vientre.

Como muchos tritones, presenta una fase terrestre, en la que es muy raro de encontrar ya que pasa la mayor parte del tiempo escondido bajo objetos y tiene colores menos vistosos; y una fase acuática, en la que es fácil de encontrar en cualquier pequeña masa de agua, presenta colores más vistosos y pasa la época de reproducción. Se distribuye por Huelva y gran parte de Sierra Morena.

Tritón ibérico (Lissotriton boscai). Foto: Gabriel Martínez del Mármol.

La última especie de anfibio que nos podemos encontrar en las zonas húmedas de Andalucía es el tritón pigmeo (Triturus pygmaeus), especie endémica del sur peninsular que destaca por su precioso patrón con fondo verde moteado con manchas negras grandes.

Al igual que el tritón ibérico, este pasa por una fase terrestre en la que los individuos no tienen cresta, sino que las hembras y juveniles tienen una línea vertebral naranja mientras que los machos la tienen discontinua; y una acuática que incluye a la época de reproducción y les “crece” una cresta a los machos adultos.

Tritón pigmeo (Triturus pygmaeus). Foto: Gabriel Martínez del Mármol.

Como has visto, Andalucía es una zona con una abundante herpetofauna anfibia a conocer y conservar, muchas de las especies en claro declive y en vías de extinción muchas poblaciones.

Esperamos con este artículo por ello no sólo haberte entretenido sino despertar en ti quizá una mayor inquietud por esta otra fauna tan desconocida y denostada.

Y si sigues con interés y quieres seguir leyendo, no te olvides de que ya tenemos lista la segunda parte de nuestra serie de hérpetos andaluces en el siguiente articulo titulado: “Herpetos de Andalucía. Segunda parte: Los reptiles.

Esperamos que también te guste. Muchas gracias por leernos y compartir estos contenidos.

Joven naturalista apasionado de los seres vivos, los viajes y la fotografía.