Conociendo a los anfibios y reptiles de la Península Ibérica.

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Anfibios y reptiles de las Islas Canarias

Conociendo a los anfibios y reptiles de Las Islas Canarias

Identificación y distribución de los anfibios y reptiles canarios. Por Antonio Gómez. Fotos de Antonio Gómez y Enrique Ruíz Ara.

¿Conoces los anfibios y reptiles de las Islas Canarias? 

Me llamo Antonio Gómez, y hace cinco años tuve la oportunidad de conocerlos de cerca por primera vez ya que debido a mi pasión por el buceo, he viajado a las islas de Tenerife y El Hierro, donde tuve mis primeros contactos con la fauna hérpeta insular.

Los reptiles de las Islas Canarias son muy distintos a los de la península. Foto: Antonio Gómez.

Actualmente vivo en Gran Canaria cursando mis estudios de máster, lo que me ha dado la ocasión de conocer más a fondo las especies del archipiélago y poder compartir contigo en el blog de Bicheando.net mis avistamientos y experiencia disfrutando de muchas de sus especies.

Espero también así aportar mi granito de arena a la conservación de la fauna insular con este artículo, invitándote a que viajes conmigo a estas maravillosas islas para descubrir estas especies tan peculiares como amenazadas. ¿Empezamos? 🙂

Lo primero que me llamó la atención, tras estar acostumbrado a observar anfibios y reptiles por toda la península, es que es realmente impactante descubrir las grandes diferencias entre los herpetos que habitan las islas y la peninsula.

Recuerdo que estaba muy emocionado antes de viajar a Tenerife, la primera isla que visité, buscando información y ubicaciones para poder encontrar y observar en la naturaleza a los famosos lagartos tizones (Gallotia gallotia).

Hembra de lagarto tizón (Gallotia gallotia). Foto: Antonio Gómez

E imagínate cual fue mi sorpresa al encontrar el primero de ellos cruzando la acera en la puerta de mi hotel, en plena ciudad y con las calles llenas de gente.

Y es que, en las Islas Canarias, los anfibios y reptiles realmente conviven con la gente: habitan los parques de las ciudades, las escolleras de los puertos e incluso en calles o avenidas, y como no, el océano Atlántico que los rodea.

Esta falta de número de especies (no llegan a 30 entre anfibios y reptiles) se compensa con una abundancia sorprendente. Me asombró como convivían con normalidad con las personas, estando por otro lado tan acostumbrado a ver como la gente lanza piedras a los lagartos o apalea a las serpientes y demás costumbres tristemente arraigadas en buena parte de la sociedad.

Lagarto tizón (Gallotia galloti galloti) en un parque muy concurrido. Foto: Enrique Ruíz Ara.
Lagarto tizón (Gallotia galloti galloti) dando buena cuenta del plátano de un turista. Foto: Enrique Ruíz Ara.
Macho izquierda) y hembra (derecha) del lagarto gigante de Gran Canaria (Gallotia galloti). Foto: Antonio Gómez.

Pero más allá de esta convivencia, no todo son buenas noticias en las islas, y es que últimamente las poblaciones de anfibios y reptiles autóctonas de las islas se han tenido y tienen que enfrentar a una gran cantidad de amenazas y peligros, que han llevado a algunas de ellas al borde de su extinción.

Gato con un lagarto de Gran Canaria (Gallotia stehlini) recién depredado foto: D. P. Padilla. Los gatos y las serpientes exóticas son las principales amenazas de la extinción a corto y medio plazo de estas joyas vivientes.

Entremos ya en materia con el listado de anfibios y reptiles de las islas Canarias…

Listado reptiles canarios:

Escínidos –Scincidae-:

  • Lisa de Salvador (Chalcides coeruleopunctatus)
  • Lisa de Gran Canaria Chalcides sexlineatus
  • Lisneja (Chalcides simonyi)
  • Lisa Dorada (Chalcides viridanus)

Gecos –Gekkonidae-:

  • Salamanquesa rosada (Hemidactylus turcicus) (introducida)
  • Salamanquesa común (Tarentola mauritanica) (introducida)

  • Perenquén majorero (Tarentola angustimentalis)
  • Perenquén de Boettger (Tarentola boettgeri)
  • Perenquén común (Tarentola delalandii)
  • Perenquén de la Gomera (Tarentola gomerensis)

Lacértidos –Lacertidae:

  • Lagarto Atlántico (Gallotia atlantica)
  • Lagarto pequeño de las Canarias (G. caesaris)
  • Lagarto tizón (G. galloti)
  • Lagarto tizón de La Palma (G. galloti palmae)
  • Lagarto gigante de El Hierro (G. simonyi)
  • Lagarto gigante de La Gomera (G. bravoana)
  • Lagarto canario moteado (G. intermedia)
  • Lagarto de Gran Canaria (G. stehlini)
  • Lagarto gigante de La Palma (G. auaritae)

Quelonios -Cheloniidae-:

  • Tortuga boba (Caretta caretta)
  • Tortuga verde (Chelonia mydas)
  • Tortuga laúd (Dermochelys coriacea)
  • Tortuga carey (Eretmochelys imbricata)
  • Tortuga olivácea (Lepidochelys olivacea)

Serpientes -Colubridae-:

  • Lampropeltis getula californiae (introducida)

Listado anfibios canarios:

Ranas arborícolas -Hylidae-:

  • Ranita meridional (Hyla meridionalis)

Ranas comunes -Ranidae-:

  • Rana verde mediterránea (Pelophylax perezi).
  • Rana verde norteafricana (Pelophylax saharicus).

Un total de 28 especies de anfibios y reptiles Canarios para disfrute de todos. por desgracia, de todas ellas, la culebra real de california además de ser una especie exótica invasora, es una de las causas directas (junto con los gatos asilvestrados y sueltos y las ratas invasoras) de la cercana extinción de muchos de los lagartos gigantes de las islas.

Culebra real de california asfixia a una lisa grancanaria que ha atrapado. Foto: José Juan Ortiz Díaz

Pero antes de pasar a hablar de este grave problema medioambiental, me gustaría hablar de algunas de las especies más representativas que he tenido la oportunidad de ver y conocer, describiendo sus características más importantes y su situación en el archipiélago.

Empecemos por la especie más representativa de los pocos anfibios (en realidad solo 2 jeje) que hay y que me encantó verla: la ranita meridional.

Ranita meridional (Hyla meridionalis):

La ranita meridional es un anfibio muy característico de las islas, presente en todas ellas. Es frecuente encontrarla en valles y barrancos, así como en acequias y charcas, alcanzando abundancias muy elevadas en los cultivos de plataneras. Es un anfibio que confía plenamente en su camuflaje, permaneciendo gran parte de su tiempo quieta sobre tallos u hojas y alimentándose de insectos.

Ranita meridional (Hyla meridionalis). Foto: Antonio Gómez.

Personalmente, he tenido la oportunidad de observarlas en un parque botánico dentro de una de las capitales de las islas, en plena ciudad. Además, pude constatar como alcanzan un gran número de individuos en las islas, encontrándose en cantidad.

No obstante, en otra isla también me encontré con la otra cara de la moneda. En otro parque botánico donde era fácil encontrarlas, habían desaparecido casi por completo, debido principalmente a la introducción de gambusia, carpas, cangrejos, galápagos y otras especies foráneas dañinas.

La especie todavía hoy abundante, se encuentra amenazada ya en la Isla de Gran Canaria. Foto: Antonio Gómez.

Y ahora ya, habiendo presentado a la reina de los anfibios, vayamos con los reptiles… Empezando con los llamados “lagartos gigantes”.

Y es que hay más especies de lagartos en las islas Canarias que en la Península, como puedes comprobar en este otro estupendo artículo de Alberto González titulado “Los lagartos de la Península Ibérica, Canarias y Baleares”.

Vamos con mi experiencia y visión de algunos de los que pude conocer…

Lagarto gigante de Gran Canaria (Gallotia stehlini):

El lagarto gigante de Gran Canaria es un imponente lagarto, endémico de la isla de Gran Canaria, de la que es todo un emblema.

Gallotia stehlini bengt Nyman
Gallotia stehlini. Foto: Bengt Nyman

Es un gran lacértido, el mayor de las Islas Canarias, y se encuentra en prácticamente todos los hábitats de la isla (pinares, bosques termófilos, tabaibales, zonas agrícolas…). Debido a su tamaño y su gran abundancia, es la especie de reptil más representativa que encontraremos en Gran Canaria, siendo realmente sencilla de observar en grupos de hasta decenas de ejemplares en lugares como muros o pedregales.

Gallotia stehlini. Foto: Bengt Nyman
Gallotia stehlini. Foto: Ignacio Ferré

Como pasa con otros lagartos insulares, algunas poblaciones son realmente confiadas con el ser humano, siendo frecuente observar gente alimentándolos con fruta.

Debido a mi experiencia personal, creo que el lagarto gigante de Gran Canaria es el ejemplo perfecto de la situación de los anfibios y reptiles en las islas. Tratándose de un lagarto cosmopolita (como sus parientes de otras islas), hace no mucho tiempo era fácil encontrarlo en prácticamente cualquier rincón de la isla. Sin embargo, actualmente ha desparecido de algunas zonas, haciendo frente a una gran cantidad de amenazas.

Primeramente, se enfrente a una problemática habitual en el archipiélago, y es la introducción de especies de otros lacértidos insulares. Y es que, en la isla de Gran Canaria, podemos encontrar al lagarto atlántico (Gallotia atlántica) y a la lagartija de Madeira (Teira dugesii), ambas especies introducidas por el ser humano.

Macho de lagarto atlántico (Gallotia atlantica). Foto: Enrique Ruíz Ara.
Hembra de lagarto atlántico (Gallotia atlantica). Foto: Enrique Ruíz Ara
Lagartija de Madeira (Teira dugesii). Foto: eurolizards

Ambas especies son una amenaza para el lagarto gigante, puesto que se produce una competencia por el refugio o alimento. Además, el mismo lagarto gigante de Gran Canaria ha sido introducido en la isla de Fuerteventura.

Además, tiene que hacer frente a la llegada de especies foráneas invasoras como los gatos o ratas, y principalmente a la dañina culebra real de California (Lampropeltis getula californiae). La serpiente fue introducida hace décadas en la isla y se ha naturalizado perfectamente, alimentándose principalmente de lagartos, eslizones y salamanquesas.

Culebra real de california (Lamporpeltis getulus californiae) con patrón lineal.
Culebra real de california (Lampropeltis getulus californiae) con patrón anillado. Créditos: Ramón Gallo.

En este aspecto, en Bicheando.net hay una entrevista al director técnico del proyecto creado para intentar erradicar esta especie de la isla: Ramón Gallo. Puedes leerla > AQUI <

Debido a la ausencia de depredadores, la serpiente está produciendo un declive muy importante de las poblaciones de reptiles autóctonos en su área de distribución, llegando incluso a desaparecer prácticamente de las zonas con más densidad de serpientes.

Y, finalmente, el lagarto ha de hacer frente a la cada vez mayor pérdida de hábitat, debido a la creciente presión antrópica que sufre la isla. Además, en ciertas zonas de la isla, se ha producido un aumento masivo del turismo masificado, que se realiza en ocasiones de forma irresponsable e insostenible con el medio ambiente.

Mímicamente al lagarto gigante de Gran Canaria, las demás especies insulares también han de hacer frente a las amenazas de competición por introducción de especies insulares y foráneas, al aumento de la población y turismo, la degradación y pérdida del hábitat, el cambio climático y una gran cantidad de factores que cada día, hacen que se pierda poco a poco la gran riqueza faunística característica del archipiélago.

Las dos especies mencionadas anteriormente son las que más oportunidad he tenido de conocer, aunque no se podría escribir un artículo sobre la herpetofauna de las Islas Canarias sin mencionar algunas de otras especies emblemáticas de las islas.

Si algún día visitáis Tenerife, no os dejarán indiferentes los lagartos tizones (Gallotia galloti). Fue el primer herpeto canario que tuve el privilegio de ver, y me asombró su abundancia dentro de la capital tinerfeña, en plena ciudad y zona céntrica. Para mí fue una maravilla observar la convivencia de la gente local con los lagartos.

También muy abundantes en las islas, me fascinan los eslizones del archipiélago, o lisas, como se les conoce localmente.

A diferencia de los eslizones peninsulares, su comportamiento es más fácil de observar, y se encuentran usualmente tomando el sol a plena vista. La lisa dorada (Chalcides viridanussorprende por su coloración metalizada, y el contraste de sus tonos negros, dorados y azules, que lo hacen fascinante.

En la isla de Gran Canaria, se encuentra su pariente, la lisa gran canaria (Chalcides sexlineatus), que tampoco deja nada que desear. De la lisa grancanaria, asombra su tamaño y robustez. Además, en ciertas zonas de la isla puedes tener el privilegio de encontrarte con ejemplares con cola de un color azul muy saturado y vistoso, todo un privilegio para los naturalistas.

Lisa dorada (Chalcides viridanus). Foto: Antonio Gómez.
Lisa dorada (Chalcides viridanus). Foto: Antonio Gómez.
Lisa gran canaria (Chalcides sexlineatus). Foto: Alex Richter-Boix

En las islas es sencillo observar los perenquenes, o salamanquesas endémicas de las islas del género Tarentola. Debo mencionar especialmente el perenquén de Boettger (Tarentola boettgeri), de gran abundancia en algunas de las zonas de Gran Canaria. Personalmente, mi especie de salamanquesa española favorita, por su gran camuflaje que emula a la perfección las texturas y colores volcánicos de la isla.

Perenquén de Boettger (Tarentola boettgeri) Foto: Antonio Gómez.
Perenquén de Boettger (Tarentola boettgeri) Foto: Antonio Gómez.

Para ir terminando esta pequeña aproximación decir que se podría escribir muchísimo más acerca de las especies que habitan las Islas Afortunadas.

Espero haber arrojado un poco de luz sobre la fauna herpeta de las Islas Canarias, e invito personalmente a que no os quedéis aquí, existen multitud de libros y páginas web sobre los herpetos canarios, y, aún mejor, podéis venir a visitarlos, para proteger hay que conocer, y creo que, mediante la visibilización de estos animales, se conseguiría la sensibilización de la sociedad y el empujón necesario para proteger a estos seres incomprendidos.

Sin duda alguna, la fauna herpeta de las Islas Canarias ha estado aislada y ha evolucionado por su cuenta, ajena al resto del mundo, por lo que es extremadamente delicada, y nuestro deber como naturalistas, protegerla.

Gracias por leerme, y, si te ha gustado este breve viaje a los anfibios y reptiles de Canarias, ¿Por qué no compartes este artículo en tus Redes? 🙂

reptiles península iberica España listado 2021

¿Cuántas especies de reptiles hay en la Península Ibérica? (actualizado a junio 2021)

Actualizado en agosto de 2021

En la Península Ibérica existen 59 especies de reptiles, si bien 3 de esas especies son introducidas* de un total de unas 10.500 especies de reptiles en el mundo identificadas.

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De los reptiles (que comprenden tortugas, cocodrilos, lagartijas, serpientes, tuataras y anfisbenios -culebrillas ciegas-) los más abundantes son las lagartijas (6.145) seguidas por las serpientes (3.567).

En bicheando.net muchas veces nos preguntan sobre el listado de especies de reptiles de la Península Ibérica. Pues bien, en este artículo vamos a intentar responder a esta pregunta a modo de listado fotográfico (los autores y websites de las fotos externas estarán debidamente citados) y sin dar más detalles de las especies, que ya vamos describiendo en el resto de publicaciones.

Y vamos a empezar por el final, por el resultado:

En total, existen 59 especies de reptiles en la Península Ibérica, si bien 5 de esas especies al menos son introducidas, contanto ya con poblaciones establecidas.*

  1. Tortuga mora – Testudo graeca
  2. Tortuga mediterránea – Testudo hermanni
  3. Galápago europeo – Emys orbicularis
  4. Galápago de Florida- Trachemys scripta*
  5. Galápago leproso – Mauremys leprosa
  6. Camaleón común – Chamaeleo chamaeleon
  7. Culebrilla ciega – Blanus cinereus
  8. Culebrilla de María – Blanus mariae
  9. Culebrilla de las macetas – Ramphotyphlops braminus*
  10. Lución – Anguis fragilis
  11. Salamanquesa rosada – Hemidactylus turcicus
  12. Salamanquesa común – Tarentola mauritanica
  13. Eslizón ibérico – Chalcides bedriagai
  14. Eslizón tridáctilo ibérico – Chalcides striatus
  15. Eslizón ocelado – Chacides occelatus**
  16. Lagarto ocelado – Timon lepidus
  17. Lagarto bético – Timon nevadensis
  18. Lagarto verdinegro – Lacerta schreiberi
  19. Lagarto verde occidental – Lacerta bilineata
  20. Lagarto ágil – Lacerta agilis
  21. Lagartija de turbera – Zootoca vivipara
  22. Lagartija serrana – Iberolacerta monticola
  23. Lagartija carpetana – Iberolacerta cyreni
  24. Lagartija batueca – Iberolacerta martinezricai
  25. Lagartija leonesa – Iberolacerta galani
  26. Lagartija pirenaica – Iberolacerta bonnali
  27. Lagartija aranesa – Iberolacerta aranica
  28. Lagartija pallaresa – Iberolacerta aurelioi
  29. Lagartija de Bocage – Podarcis bocagei
  30. Lagartija de Carbonell – Podarcis carbonelli
  31. Lagartija andaluza – Podarcis vaucheri
  32. Lagartija lusitana – Podarcis guadarramae
  33. Lagartija verdosa – Podarcis virescens
  34. Lagartija parda – Podarcis liolepis
  35. Lagartija ibérica – Podarcis hispanicus
  36. Lagartija roquera – Podarcis muralis
  37. Lagartija colirroja – Acanthodactylus erythrurus
  38. Lagartija de Valverde – Algyroides marchi
  39. Lagartija colilarga – Psammodromus algirus
  40. Lagartija cenicienta – Psammodromus hispanicus
  41. Lagartija occidental ibérica – Psammodromus occidentalis
  42. Lagartija de Edwards- Psammodromus edwardsianus
  43. Lagartija de las Pitiusas – Podarcis pityusensis*
  44. Lagartija italiana – Podarcis siculus*
  45. Lagartija de Madeira (Teira dugesii)*
  46. Culebra de herradura – Hemorrhois hippocrepis
  47. Culebra verdiamarilla – Hierophis viridiflavus
  48. Culebra lisa europea – Coronella austriaca
  49. Culebra lisa meridional – Coronella girondica
  50. Culebra de cogulla occidental – Macroprotodon brevis
  51. Culebra de Esculapio – Zamenis longissimus
  52. Culebra de escalera – Zamenis scalaris
  53. Culebra viperina – Natrix maura
  54. Culebra de collar mediterránea – Natrix astreptophora
  55. Culebra de collar – Natrix natrix
  56. Culebra bastarda – Malpolon monspessulanus
  57. Víbora aspid – Vipera aspis
  58. Víbora hocicuda – Vipera latastei
  59. Víbora cantábrica – Vipera seoanei

*Ojo que este listado de reptiles ibéricos no trata las especies de reptiles en CanariasBaleares, Ceuta, Melilla o reptiles marinos como las tortugas marinas o las serpientes marinas, que por otro lado también tendrán el “protagonismo” que merecen en posteriores publicaciones. Además, ha sido recientemente citada una población estable de Eslizón ocelado – Chacides occelatus**

Yendo al grano, vamos a presentarte, foto a foto, todas y cada una de éstas especies ibéricas de reptiles. Las que habitan, a grandes rasgos, en España y Portugal.

Vamos con ese listado actualizado a junio de 2017. Fresquito, fresquito, vamos ,-)

TORTUGAS Y GALÁPAGOS (5)*

  • Galápago europeo (Emys orbicularis) -Linnaeus, 1758-

Galápago europeo (Emys-orbicularis)

  • Galápago leproso (Mauremys leprosa) -Schweigger, 1812-

Galápago leproso (Mauremys leprosa)

  • Galápago de Florida (Trachemys scripta) Exótica establecida.

Trachemys-scripta-plaga-españa

Galápago de florida. La especie de galápagos exóticos más establecida en la Península Ibérica.

  • Tortuga mora (Testudo graeca) -Linnaeus, 1758-

  • Tortuga mediterránea  (Testudo hermanni) -Gmelin, 1789-

*Excluidas las tortugas marinas.

CAMALEÓNES (1)

  • Camaleón común (Chamaeleo chamaeleon) -Linnaeus, 1758-

camaleón común (Chamaeleo chamaeleon)

SALAMANQUESAS (2)

  • Salamanquesa rosada (Hemidactylus turcicus) -Linnaeus, 1758-

  • Salamanquesa común (Tarentola mauritanica) -Linnaeus, 1758-

tarentola-maurantiaca-salamamquesa-comun

ESLIZONES (3)

  • Eslizón ibérico (Chalcides bedriagai) -Boscá, 1880-

  • Eslizón tridáctilo (Chalcides striatus) -Cuvier, 1829-

  • Eslizón ocelado (Chalcides occelatus) -(Forsskål, 1775)-

eslizón ocelado (Chalcides ocellatus)

Eslizón ocelado (Chalcides ocellatus)

LAGARTOS (5)

  • Lagarto ocelado (Timon lepidus) -Daudin, 1802-

lagarto-ocelado-timon-lepidus-burgos

  • Lagarto bético (Timon nevadensis) -Buchholz, 1963-

  • Lagarto verde occidental (Lacerta bilineata) -Daudin, 1802-

  • Lagarto verdinegro (Lacerta schreiberi) -Bedriaga, 1878-

  • Lagarto ágil  (Lacerta agilis garzoni) – Linnaeus, 1758-

Macho adulto de lagarto ágil (lacerta agilis garzoni). Créditos propios.

Macho adulto de lagarto ágil (lacerta agilis garzoni).

LAGARTIJAS (25)

  • Lagartija colirroja (Acanthodactylus erythrurus) -Schinz, 1833-

  • Lagartija de valverde (Algyroides marchi) -Valverde, 1958-

  • Lagartija aranesa (Iberolacerta aranica) -Arribas, 1993-

  • Lagartija pallaresa (Iberolacerta aurelioi) -Arribas, 1994-

Crédito: Lars Bergendorf -Wikipedia-

  • Lagartija pirenaica (Iberolacerta bonnali) -Lantz, 1927-

Lagartija pirenaica (Iberolacerta bonnali) Créditos Jan Van Der Voort

Créditos: Jan Van Der Voort -Wikipedia-

  • Lagartija carpetana (Iberolacerta cyreni) -Müller & Hellmich, 1937-

Lagartija carpetana bicheando 2016 gredos

Lagartija carpetana (Iberolacerta cyreni castiliana)

  • Lagartija leonesa (Iberolacerta galani) -Arribas, Carranza & Odierna, 2006-

Lagartija leonesa (Iberolacerta galani)

Créditos: Javier Álvarez

  • Lagartija batueca (Iberolacerta martinezricai) -Arribas, 1996-

Lagartija batueca (Iberolacerta martinezricai)

Lagartija batueca (Iberolacerta martinezricai)

  • Lagartija serrana (Iberolacerta monticola) -Boulenger, 1905-

Iberolacerta monticola

Créditos: Alejandro García Salmerón

  • Lagartija ibérica (Podarcis hispanica) -(Steindachner, 1870)-

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  • Lagartija de bocage (Podarcis bocagei) -Seoane, 1884-

  • Lagartija de Carbonell (Podarcis carbonelli) -Pérez-Mellado, 1981-

Resultado de imagen para Podarcis carbonelli

Créditos: Benny Trapp -Wikipedia-

  • Lagartija lusitana (Podarcis guadarramae) -Boscá, 1916-

  • Lagartija parda (Podarcis liolepis) -Boulenger, 1905-

  • Lagartija roquera (Podarcis muralis) -Laurenti, 1768-

  • Lagartija de las Pitiusas (Podarcis pityusensis) -Boscá, 1883- De Ibiza, introducida establecida en Mallorca y la península (Costa del Golfo de Almería)

Imagen relacionada

  • Lagartija italiana (Podarcis sicula) -Rafinesque, 1810- Exótica establecida en varios puertos marítimos de la península.

  • Lagartija andaluza (Podarcis vaucheri) –Boulenger, 1905-

  • Lagartija verdosa (Podarcis virescens) -Geniez, Sá-Sousa, Guillaume, Cluchier & Crochet, 2014-

Podarcis virescens

Podarcis virescens

  • Lagartija colilarga (Psammodromus algirus) -Linnaeus, 1758-

  • Lagartija occidental ibérica (Psammodromus occidentalis) -Fitze, González-jimena, San-josé, San mauro & Zardoya, 2012-

Psammodromus occidentalis

Créditos: Rafael Vázquez Graña

  • Lagartija de Edwards (Psammodromus edwardsianus) -Dugès, 1829-

Psammodromus edwardsianus

Psammodromus edwardsianus | Créditos: AlexandreRoux01

  • Lagartija cenicienta (Psammodromus hispanicus) -Fitzinger, 1826-

Psammodromus hispanicus

Créditos: Benny Trapp -Wikipedia-

  • Lagartija vivípara o de turbera  (Zootoca vivipara) -Jacquin, 1787-

Lagartija de turbera (Zootoca vivípara)

Lagartija de turbera (Zootoca vivípara)

  • Lagartija de Madeira (Teira dugesii) – Milne/Edwards, 1829- Introducida en el Puerto de Lisboa.

Lagartija de Madeira - Teira dugesii

Crédito: http://juankarandres.blogspot.com.es

LUCIONES  (1)

  • Lución ibérico (Anguis fragilis) -Linnaeus, 1758-

CULEBRILLAS CIEGAS (3)

  • Culebrilla ciega (Blanus cinereus) -Vandelli, 1797-

  • Culebrilla de María (Blanus mariae) -Albert & Fernández, 2009-

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CULEBRAS/SERPIENTES (11)

  • Culebra de herradura (Hemorrhois hippocrepis) -Linnaeus, 1758-

culebra de herradura (Hemorrhois hippocrepis)

  • Culebra verdi-amarilla (Hierophis viridiflavus) -Lacépède, 1789-

culebra-verdiamarilla-Hierophis-viridiflavus-01

  • Culebra de esculapio (Zamenis longissimus) -Laurenti, 1768-

culebra de Esculapio (Zamenis longissimus)

Créditos: Rafael Vázquez Graña

  • Culebra de escalera (Zamenis scalaris) -Schinz, 1822-

Culebra de escalera con sus dos bandas negras características de la especie (Adultos)

Culebra de escalera con sus dos bandas negras características de la especie (Adultos)

  • Culebra lisa europea (Coronella austriaca) -Laurenti, 1768-

Culebra lisa europea (Coronella austriaca) -Oporto-

Culebra lisa europea (Coronella austriaca) -Oporto-

  • Culebra lisa meridional (Coronella girondica) -Daudin, 1803-

  • Culebra de cogulla occidental (Macroprotodon brevis) -Günther, 1862-

  • Culebra viperina o de agua (Natrix maura) -Linnaeus, 1758-

  • Culebra de collar mediterránea (Natrix astreptophora) -L. Seoane, 1884-

  • Culebra de collar helvetica (Natrix natrix) -L. Müller, 1932- -Pottier, 2016, valle de Arán- (NOVEDAD)

culebra de collar hevética (Natrix Natrix) España Valle de Aran

Créditos: Daniel Fernández Guiberteau

  • Culebra bastarda o de montpellier (Malpolon monspessulanus) -Hermann, 1804-

Primer plano de la culebra bastarda o de Montpellier (Malpolon monspessulanus)

VÍBORAS/SERPIENTES (3)

  • Víbora áspid (Vipera aspis) -Linnaeus, 1758-

Víbora áspid (Vipera aspis) -Burgos-

  • Víbora hocicuda (Vipera latastei) -Boscá, 1878-

  • Víbora cantábrica o de seoane (Vipera seoanei) -Seoane, 1879-

—-

En total, existen 57 especies de reptiles en la Península Ibérica, si bien 3 de esas especies son introducidas y cuentan ya con poblaciones establecidas.

Sea como fuere tenemos un riqueza biológica y natural increíble y entre todos debemos ayudar a conservarla. De hecho, En la Península Ibérica hay prácticamente la mitad de especies de reptiles de toda Europa junta.

¡Conocer es conservar!

¿Interesante? ¡Comparte! 😉

Webgrafia:
http://www.vertebradosibericos.org/reptiles/listareptiles.html
https://es.wikipedia.org/wiki/Anexo:Reptiles_de_la_pen%C3%ADnsula_ib%C3%A9rica
http://siare.herpetologica.es/bdh/distribucion
http://www.mapama.gob.es/es/biodiversidad/temas/inventarios-nacionales/inventario-especies-terrestres/ieet_anfib_reptl.aspx
http://www.montesdevalsain.es/reptiles_natast.html

Bibliografía

Díaz-Paniagua, C., Andreu, A. C. (2005). Enciclopedia Virtual de los Vertebrados Españoles. Carrascal, L. M., Salvador, A. (Eds.). Museo Nacional de Ciencias Naturales, Madrid.
reptiles de Andalucía

(Fotografía de portada: Seba Gómez. www.sebasgr.com)

Seguimos aquí nuestra doble serie de Herpetos andaluces con los reptiles, continuando nuestro viaje herpetológico comenzado con en la 1º parte, donde hablábamos de los anfibios de Andalucia.

LOS REPTILES ANDALUCES

¡Empecemos con las lagartijas! Muy abundantes son varias especies de estos pequeños y escurridizos saurios, como las del complejo de especies Podarcis hispanicus, que incluye a:

La lagartija de Galera (Podarcis galerai) (las zonas áridas de Almería y el oriente de Granada, aunque probablemente la lagartija del Sudeste Ibérico (Podarcis hispanicus) se encuentre en las zonas más norteñas de este área).

Lagartija de Galera (Podarcis galerai). Foto: Gabriel Martínez del Mármol.

La también abundante al norte lagartija verdosa (Podarcis virescens) (se distribuye principalmente por Sierra Morena y el Parque Natural Sierras de Cazorla, Segura y las Villas, entre otras zonas).

Lagartija verdosa (Podarcis virescens). Foto: Juan Pablo González de la Vega.

 La lagartija de Carbonell (Podarcis carbonelli) (se encuentra solo en el área de Doñana).

Lagartija de Carbonell (Podarcis carbonellii). Foto: Arancha Bernal Sánchez.

 Y por último la lagartija andaluza (Podarcis vaucheri) (resto del territorio andaluz).

Lagartija andaluza (Podarcis vaucheri). Foto: Carmen Marín.

Son especies muy fáciles de encontrar en prácticamente cualquier tipo de hábitat, incluso en zonas humanizadas. La lagartija de Carbonell es la única más delicada y rara, siendo difícil de encontrar fuera de las zonas arenosas (como dunas) de Doñana.

Todas estas especies fueron consideradas en el pasado como una sola, llamada lagartija ibérica (Podarcis hispanicus), pero estudios genéticos han demostrado que realmente se trata de un complejo de especies.

Otra especie del género que se puede encontrar en Andalucía es la lagartija italiana (Podarcis siculus), la cual fue introducida en el puerto de Almería en el pasado.

La lagartija colilarga (Psammodromus algirus) también destaca por ser muy común en casi cualquier hábitat por todo el territorio andaluz (con preferencia de zonas con matorrales y bosques abiertos, no muy común en zonas antropizadas). Esta lagartija se identifica fácilmente por su color marrón con estrías claras en el dorso y su cola extremadamente larga. El macho toma colores rojos intensos en la garganta durante la época de apareamiento.

Lagartija colilarga (Psammodromus algirus). Foto: Arancha Bernal Sánchez.
Lagartija colilarga (Psammodromus algirus). Foto: Seba Gómez.

Otras especies del género son las pertenecientes al complejo de especies “lagartija cenicienta”. Son lagartijas muy rápidas de tamaño muy pequeño que suelen encontrarse en zonas de estepa.

Son tres especies casi iguales morfológicamente que fueron consideradas una sola en el pasado (lagartija cenicienta (Psammodromus hispanicus), actualmente se consideran las siguientes: la lagartija cenicienta occidental (Psammodromus occidentalis) (del tercio occidental de la comunidad), la lagartija cenicienta común (Psammodromus hispanicus) (que se encuentra en el tercio central), y la lagartija cenicienta de Edwards (Psammodromus edwarsianus) (del tercio oriental de Andalucía).

Lagartija cenicienta occidental (Psammodromus occidentalis). Foto: Gabriel Martínez del Mármol.
Lagartija cenicienta común (Psammodromus hispanicus). Foto: Gabriel Martínez del Mármol.
Lagartija cenicienta de Edwards (Psammodromus edwarsianus). Foto: Gabriel Martínez del Mármol.

Una joya andaluza poco conocida y casi endémica es la lagartija de Valverde (Algyroides marchi), especie que solo se puede encontrar en el Macizo Prebético (Sierra de Cazorla, de Segura y de Alcaraz). Amante de zonas húmedas, rocosas y con matorrales, puede encontrarse bastante fácilmente en cañones de arroyos, con muchas paredes rocosas y vegetación arbustiva.

Lagartija de Valverde (Algyroides marchi). Foto: Juan Pablo González de la Vega.

Un claro ejemplo de una especie que cruzó el Estrecho de Gibraltar para colonizar a la Península Ibérica es la lagartija colirroja (Acanthodactylus erythrurus).

Se caracteriza por su gran tamaño (con cola y extremidades largas), un color de fondo claro (crema, beige…) con estrías y ocelos claros. Los juveniles tienen un fondo mucho más oscuro con gran contraste con las estrías, presentan la cola completamente roja (mientras que en los adultos solo es rojiza en la parte inferior de esta).

Amante de las zonas arenosas, pudiéndose encontrar con bastante facilidad en zonas costeras como dunas o en zonas arenosas de las montañas (zonas de arenisca).

Lagartija colirroja (Acanthodactylus erythrurus). Foto: Vincenzo Rizzo.

Las únicas dos especies de lagartos grandes que se encuentran constantemente en la región son el lagarto ocelado (Timon lepidus) y el lagarto bético (Timon nevadensis).

El lagarto ocelado es un saurio de gran tamaño con una coloración de fondo verde con pequeñas pintas negras y preciosos ocelos azules.

El lagarto bético suele tener una coloración de fondo grisácea o marrón, con unos ocelos azules (más claros que los del lagarto ocelado y sin estar bordeado de negro). Se pueden encontrar en cualquier hábitat, evitando un poco los lugares húmedos y sombríos.

El gigante lagarto bético se distribuye por las zonas de Almería, la mitad sur de Granada y parte de Málaga (Sierra de Tejeda). En el resto de Andalucía es sustituido por su pariente, el lagarto ocelado.

Lagarto ocelado (Timon lepidus). Foto: Gabriel Martínez del Mármol.
Lagarto bético (Timon nevadensis). Foto: Ilde Westendorp.

El lagarto verdinegro (Lacerta schreiberi) es un lagarto que se ha citado en varias ocasiones en el pasado. Al no haberse visto desde mediados de los 80 y 90 en Despeñaperros y desde 2007 en Córdoba, prácticamente se consideraba extinta en el territorio andaluz; pero una cita reciente en 2019 podría indicar que esta especie siga existiendo en algún lugar de Sierra Morena…

Hembra de Lagarto verdinegro (Lacerta schreiberi). Foto: Seba Gómez.

Otro ser conocidísimo en cualquier casa del territorio es la famosa salamanquesa común (Tarentola mauritanica). Especie inofensiva muy común en prácticamente cualquier hábitat, con predilección de muros de piedra o montones de madera; fácil de encontrar en lugares antropizados por toda la comunidad autónoma.

Salamanquesa común (Tarentola mauritanica). Foto: Gabriel Martínez del Mármol.

La salamanquesa rosada (Hemidactylus turcicus) es la otra especie de geco presente en la región. De tamaño más pequeño que la salamanquesa común, la salamanquesa rosada no suele ser tan común en hábitats antrópicos como su pariente, prefiriendo lugares preservados con lugares donde esconderse.

Salamanquesa rosada (Hemidactylus turcicus). Foto: Gabriel Martínez del Mármol.

Y sabías que… ¿¡En Andalucía también hay eslizones!? Estoy hablando del eslizón ibérico (Chalcides bedriagai) y el eslizón tridáctilo (Chalcides striatus). El primero se diferencia del segundo fácilmente al tener un cuerpo más grueso y con patas más desarrolladas (el tridáctilo tiene un cuerpo muy estilizado, siendo largo y fino, con unas extremidades poco desarrolladas que pueden ser difíciles de ver a primera vista).

Eslizón ibérico (Chalcides bedriagai). Foto: Gabriel Martínez del Mármol.
Eslizón tridáctilo (Chalcides striatus). Foto: Gabriel Martínez del Mármol.

Probablemente, el reptil más característico de esta comunidad sea el camaleón común (Chamaeleo chamaeleon). Este saurio de “paso lento” puede encontrarse en casi toda la zona costera sureña de la península; probablemente no llegó aquí naturalmente, sino que llegó con el ser humano en la antigüedad. Se puede encontrar en bosques costeros, matorrales de costa o dunas; aunque entra localmente en bosques más lejanos del mar.

Camaleón común (Chamaeleo chamaeleon). Foto: Seba Gómez
Camaleón común por las dunas de Doñana (Chamaeleo chamaeleon). Foto: Seba Gómez.
Camaleón común (Chamaeleo chamaeleon). Foto: Germán Franco.

Ahora seguimos con los anfisbénidos!! Sí, esas lombrices vertebradas con escamas, jeje! Las culebrillas ciegas son reptiles ápodos que están más emparentados con las lagartijas que con las serpientes. Las culebrillas ciegas son animales fosoriales, o sea, pasan la mayor parte del tiempo bajo tierra; y suelen ser encontrados bajo objetos.

Existen 2 especies en España, estoy hablando de la culebrilla ciega del Sudoeste Ibérico (Blanus cinereus), que en Andalucía se distribuye por las provincias occidentales de Cádiz, Huelva y Sevilla, y parte de Málaga y Córdoba; y de la culebrilla ciega común (Blanus rufus), que se encuentra en el resto del territorio andaluz.

Culebrilla ciega del Sudoeste Ibérico (Blanus cinereus). Foto: Juan Pablo González de la Vega.
Culebrilla ciega común (Blanus rufus). Foto: Juan Pablo González de la Vega.

Otro orden representado en Andalucía son los Testudines, o sea, ¡las tortugas! En la comunidad existen tanto especies terrestres como galápagos de agua dulce e incluso tortugas marinas.

La preciosísima tortuga mora (Testudo graeca) solo se encuentra en la comunidad en una pequeña área onubense (el Coto de Doñana), en una pequeña zona gaditana y en zonas áridas de Almería. Gusta de hábitats como dunas, bosques abiertos costeros o en zonas de matorral áridas. Ha disminuido drásticamente la población en comparación con el pasado. Se caracteriza por su color de fondo amarillento con manchas oscuras, esto la hace inconfundible en Andalucía, ya que no existe ninguna otra especie de tortuga de tierra en la región.

Probablemente llegó a nuestra área siendo introducida por el humano en la antigüedad.

Tortuga mora (Testudo graeca). Foto: Juan Pablo González de la Vega

Son dos las especies de galápagos nativos de Andalucía, estos son: el galápago leproso (Mauremys leprosa) y el galápago europeo (Emys orbicularis).

El galápago leproso es una especie muy abundante en prácticamente cualquier masa de agua permanente grande, mientras el galápago europeo es más delicado, no soportando aguas contaminadas y prefiriendo hábitats mejor preservados. Mientras que el galápago leproso se distribuye por prácticamente toda la geografía andaluza, el galápago europeo solo se encuentra en determinadas zonas (principalmente en Sierra Morena, Huelva, y en puntos concretos de Cádiz y Málaga occidental).

Sus poblaciones, especialmente las del galápago europeo, han disminuido debido a la competencia con especies exóticas invasoras como el galápago de Florida (Trachemys scripta) u otras tortugas introducidas menos extendidas como la falsa mapa (Graptemys pseudogeographica) por ejemplo.

Galápago leproso (Mauremys leprosa). Foto: Arancha Bernal Sánchez.
Galápago europeo (Emys orbicularis). Foto: Juan Pablo González de la Vega.
Galápago de Florida de orejas amarillas (Trachemys scripta scripta). Foto: Juan Pablo González de la Vega.

Las tortugas marinas son un caso especial, ya que aunque se hayan citado individuos de 5 especies (la tortuga boba (Caretta caretta), la tortuga verde (Chelonia mydas), la tortuga lora (Lepidochelys kempii), la tortuga carey (Eretmochelys imbricata) y la tortuga laúd (Dermochelys coriacea)), solo la tortuga boba se encuentra regularmente por estas costas (e incluso ha anidado en alguna ocasión), siendo las otras especies ocasionales que no suelen acercarse a las costas andaluzas.

Ya solo nos queda un último grupo de reptiles que se encuentre en Andalucía; ¡estoy hablando de las serpientes!

Las culebras de herradura (Hemorrhois hippocrepis), la culebra de escalera (Zamenis scalaris) y la culebra bastarda occidental (Malpolon monspessulanus) son especies de serpientes muy abundantes y fáciles de encontrar en prácticamente cualquier hábitat, incluso lugares antropizados.

La culebra de herradura (Hemorrhois hippocrepis) merece especial mención debido a que en la península prácticamente solo se encuentra en la mitad sur, siendo Andalucía uno de los mejores lugares donde buscarla. Al igual que otras serpientes como la culebra bastarda occidental (Malpolon monspessulanus), llegó a España cruzando el Estrecho de Gibraltar desde el norte de África. Es inofensiva.

Culebra de herradura (Hemorrhois hippocrepis). Foto: Vincenzo Rizzo.
Culebra de herradura (Hemorrhois hippocrepis). Foto: Germán Franco.

La culebra de escalera (Zamenis scalaris), sin embargo, no proviene del norte de África, de hecho, es un endemismo ibérico. Se diferencian fácilmente los adultos de los juveniles ya que estos últimos tienen marcados unos “peldaños” en el dibujo que desaparecen con la edad. También es totalmente inofensiva.

Culebra de escalera (Zamenis scalaris). Foto: Gabriel Martínez del Mármol.

La famosa culebra bastarda occidental (Malpolon monspessulanus) es la especie de serpiente más grande de la región. Presenta dimorfismo sexual, o sea, los machos y las hembras se pueden diferenciar morfológicamente: los machos se caracterizan por un color verde oliva de fondo con una zona oscura cerca del cuello llamada “silla de montar” que continúa por lo costados.

Las hembras presentan una coloración mas o menos marrón con una gran cantidad de máculas y manchas que hacen que se camufle con su entorno a la perfección, los juveniles presentan un patrón muy parecido al de las hembras.

Aunque sean opistoglifas, presentan colmillos en la parte trasera del maxilar superior que suministran veneno, este no es de gran intensidad y se podría considerar como una especie inofensiva (aunque hay que tener cuidado si se la manipula).

Culebra bastarda occidental (Malpolon monspessulanus) macho. Foto: Gabriel Martínez del Mármol.
Culebra bastarda occidental (Malpolon monspessulanus) hembra. Foto: Gabriel Martínez del Mármol.

Probablemente, la especie de serpiente más fácil de encontrar en cualquier masa de agua de la comunidad sea la inofensiva culebra viperina (Natrix maura): una especie de serpiente de tamaño medio adaptado a una vida ligada al agua dulce (aunque en ocasiones se puede encontrar alejada de estas).

Se le llama “viperina” debido a que su patrón y talla son parecidas a la de la víbora y a uno de sus comportamientos defensivos: el de “triangular” su cabeza y bufar como si de una víbora se tratara, pero nada más lejos de la realidad, la culebra viperina no tiene nada de veneno e incluso no suele morder al ser manipulada.

Culebra viperina (Natrix maura). Foto: Germán Franco.

Pariente de la anterior es la culebra de collar ibérica (Natrix astreptophora), que, a diferencia de la culebra viperina, es de un tamaño mucho mayor, y no está tan ligada al agua (pudiéndose encontrar fácilmente lejos de masas de agua siempre que el lugar sea húmedo, aunque prefiere estar cerca del agua).

Aquí, en el sur de la península, la culebra de collar ibérica es una de las especies más raras de encontrar; siendo prácticamente imposible de encontrar en las zonas áridas del sudeste. Totalmente inofensiva como su “prima”, la culebra viperina.

Culebra de collar ibérica (Natrix astreptophora). Juvenil. Foto: Gabriel Martínez del Mármol.
Culebra de collar ibérica (Natrix astreptophora). Adulto. Foto: Juan Pablo González de la Vega.

Otra especie, no tan común como las primeras, es la culebra de cogulla occidental (Macroprotodon brevis). Es la culebra más pequeña de la península. Presenta una biología semifosorial, pasando gran parte del tiempo en “galerías subterráneas”, donde caza otros reptiles como a las culebrillas ciegas. Suele salir al exterior por la noche.

Prefiere los lugares soleados, con objetos donde esconderse y suelos blandos. Solo se encuentra en la mitad sur peninsular, ocupando toda Andalucía. Aunque sea opistoglifa, o sea, tiene colmillos traseros con veneno, nunca se ha registrado un envenenamiento en el humano (la posición de los colmillos, el pequeño tamaño de estos y la poca potencia del veneno hacen que sea casi imposible que se produzca un envenenamiento). Usa su veneno para sucumbir a sus presas.

Culebra de cogulla occidental (Macroprotodon brevis). Foto: Germán Franco.

Otros dos colúbridos muy parecidos entre sí que se pueden encontrar en Andalucía son las culebras lisas del género Coronella.

La culebra lisa meridional (Coronella girondica) es la especie más extendida en la región, ya que es mucho más amante del calor (pudiéndose encontrar bastante fácilmente en zonas soleadas con objetos donde esconderse) que su pariente la culebra lisa europea (Coronella austriaca), que solo se encuentra en zonas muy altas de Sierra Nevada y del Parque Natural Sierras de Cazorla, Segura y las Villas, tanto en zonas boscosas como sobre la línea de los árboles.

La culebra lisa europea es muy rara de encontrar aquí en el sur, estando mucho más extendida al norte de la península. Estas especies morfológicamente muy similares se pueden identificar por la forma de su escama rostral (mucho más grande y extendida hacia arriba en la culebra lisa europea), por la coloración y patrón de su vientre (ajedrezado en la culebra lisa meridional, mientras que uniformemente oscuro en la culebra lisa europea) y por otras características. Son completamente inofensivas.

Culebra lisa meridional (Coronella girondica). Foto: Gabriel Martínez del Mármol.
Culebra lisa europea (Coronella austriaca). Foto: Gabriel Martínez del Mármol.
Comparación vientres de culebras lisas. Ajedrezado en la culebra lisa meridional. Foto: Gabriel Martínez del Mármol.

La única especie de serpiente con un veneno de importancia médica que se distribuye por nuestra zona es la víbora hocicuda (Vipera latastei). Se puede diferenciar fácilmente de las culebras (aquí en Andalucía) porque la víbora tiene una pupila elíptica verticalmente (y no redonda como las culebras), por tener escamas pequeñas en su cabeza (en vez de grandes con aspecto de “placas”) y por tener un cuerpo proporcionalmente corto y ancho con una cola corta.

Su “hocico” formado por escamas es muy característico de esta especie. Es una serpiente muy rara en el sur, encontrándose tanto en zonas montanas (llegando a encontrarse en altitudes elevadas en Sierra Nevada) como en algunos lugares costeros determinados donde es especialmente difícil de encontrar (Doñana, Cabo de Gata…).

Parece ser más abundante en zonas frescas como lugares a alta altitud (prefiriendo cercanía a agua y laderas orientadas al norte). Aunque sea venenosa, su veneno es poco potente en comparación con víboras de otros países y las muertes son extremadamente raras (suelen ser casos de niños, de personas mayores o de personas con patologías previas que no han acudido a un centro hospitalario).

Víbora hocicuda (Vipera latastei). Foto: Gabriel Martínez del Mármol.
Víbora hocicuda (Vipera latastei). Foto: Gabriel Martínez del Mármol.
Víbora hocicuda (Vipera latastei). Foto: Gabriel Martínez del Mármol.

Y con esta preciosa serpiente sureña terminamos este repaso a los anfibios y reptiles de Andalucía (ya te dijimos que había muuuuchas especies 🙂 ) agradeciendo inmensamente a todos los autores y colaboradores por cedernos todas sus fotos para que tú las hayas disfrutado.

Y hablando de “disfrutar”… Seguro que conoces a alguien que disfrutaría con este artículo tanto como tú. Así que no te olvides de compartirlo con él.

Muchas gracias por tu tiempo, por leernos y por apoyar este proyecto de divulgación.

No queremos terminar sin recomendarte el mayor proyecto sobre herpetofauna andaluza que se ha desarrollado: El Atlas de Anfibios y reptiles de Andalucía >> http://anfibios-reptiles-andalucia.org Un proyecto ciudadano y personal liderado por el naturalista y herpetólogo Juan Pablo González de la Vega, todo un referente en el mundo de la herpetología española.

Ahora sí, ¡herpetosaludos!

guia-sonora-anfibios-españa-peninsula-iberica-portada

Guía sonora del canto de los anfibios -Península Ibérica-

El canto de los anfibios de la Península Ibérica. Identificación y ejemplos (vídeo).

-Artículo actualizado en febrero 2021-

¿Sabes distinguir el sonido de las diferentes especies de ranas? ¿Y el canto de los sapos? ¿Sabías que hay una especie que canta como una gallina excitada? ¿Y otra como el Autillo? Hoy en Bicheando.net te ayudamos a responder a estas preguntas y a identificar estos cantos, con muchos ejemplos audiovisuales.

¡¿Empezamos?!

Lo primero que tienes que saber es que el canto de las ranas y de los sapos en la Península Ibérica tiene una función principalmente reproductora, aunque también emiten vocalizaciones que indican la identidad de la especie, el sexo, su estado reproductivo, la presencia de agua y su localización en el espacio etc. En el caso de las hembras, sólo algunas especies son capaces de producir algún tipo de canto y no suele ser tan “ruidoso”.

Macho de Ranita de San Antonio (Hyla molleri)

Macho de Ranita de San Antonio (Hyla molleri) en celo, con su saco vocal extendido.

En general y durante el año, los anfibios no emiten sonidos ni vocalizaciones. Son seres silenciosos, huidizos y miméticos que intentan pasar desapercibidos, salvo en las excitantes épocas reproductivas de primavera y otoño.

Es una gozada andar por la mañana o la noche y escuchar ese “croack, croak...” de las ranas en los estanques o los sapos en las charcas; un mix de coros de varias especies en una catarsis de reclamos sonoros que a veces es difícil separar e identificar.

Pero antes de pasar a identificarlos, es importante recalcar algunos conceptos sobre el canto y los sonidos que emiten los anfibios.

1.- No solo los anuros emiten sonidos.

Aunque son las ranas y los sapos, dentro de los anfibios, los que tienen cuerdas vocales verdaderas, por así decirlo, el tritón, la salamandra o el gallipato* (*con éste tenemos dudas) también pueden emitir sonidos de defensa u alerta, cortos y agudos, al ser manejados.

2.- Amplifican sus sonidos con los sacos vocales.

Casi todas las especies de anuros ibéricos presentan sacos vocales que potencian el volumen y alcance del sonido emitido hasta uno o dos kilómetros de distancia. Hilando fino te diríamos que hay tres tipos principales de saco vocal:

Tipo 1: “Subgular madia > Gran saco vocal situado debajo de la barbilla. (Epidalea calamita)

sapo corredor sonidos de anfibios

Tipo 2: “Vinculados laterales” > Dos sacos juntos en el borde de la barbilla. (Pelophylax ssp.)

Tipo 3: “Vinculados subgulares” >  Dos bolsas vocales debajo de la barbilla.

3.- Se llama “canto nupcial” por algo…

Las ranas y los sapos hacen uso del sonido a través de sus cantos casi única y exclusivamente para reproducirse. Tanto hembras como machos poseen sacos vocales, si bien son los machos son quienes desarrollan esas grandes bolsas repletas de aire.

Tienen además otras funciones entre las que destacar el marcaje y defensa del territorio, reconocimiento de los de su misma especie, incluso se dice que para alertar sobre la aparición de depredadores. ¡Quizá este medio de comunicación tan simple tenga aún más funciones por descubrir! 🙂

4.- Hay anfibios que se orientan con los cantos de otros anfibios.

Como curiosidad, se ha estudiado que hay especies de tritones que se orientan con las vibraciones de los cantos de anuros para llegar hasta las charcas. En este caso, la ausencia de oído externo y medio no es un problema para estos urodelos, ya que sí poseen oído interno y paredes corporales, que pueden procesar el sonido… Interesante, ¿no?

5.- And the winner is…

Como norma general, las hembras eligen a los machos con cantos más graves, potentes, frecuentes y duraderos. Ahí es nada, pero tiene una explicación sencilla: los machos con más energía, reservas y fortaleza física son los que emiten mejores cantos y los que se aparean con las hembras (amplexo).

Sapo corredor macho (Epidalea calamita) con el saco vocal extendido...

Sapo corredor macho (Epidalea calamita) con el saco vocal extendido…

A los entusiastas de la herpetología nos es muy útil saber diferenciar los distintos cantos porque esto nos da la posibilidad de identificar las especies que hay en el humedal en plena oscuridad y en un corto espacio de tiempo. ¡Incluso antes de haber puesto los pies allí!

Tipos y ejemplos de cantos de anfibios.

Ya sin más dilación vamos a ver y escuchar los cantos los anuros de la Península Ibérica.

La rana común (Pelophylax perezi). El típico “croac, croac” diurno y en coro. Vídeo de José Francisco Calvo.

La rana patilarga (Rana iberica) emite un único sonido agudo de forma más o menos seguida tipo “cru….cru…cru.”. Vídeo de André Couto.

La rana bermeja (Rana temporaria) tiene un canto a modo de pequeñas ráfagas de metralleta estilo “cruuuu, cruuuu, cruuu…” Veámoslo en el vídeo de Wild Films Channel.

La ranita meridional (Hyla meridionalis), con un canto único, nasal e intenso. Vídeo de pedro Luna.

La ranita de San Antonio (Hyla molleri). Un canto repetitivo y a intervalos muy cortos tipo “ra, ra, ra, ra…”. Vídeo de Ricardo Zaldívar.

El sapo partero (Alytes ssp.) no presenta sacos vocales pero puede cantar incluso enterrado. Tiene una nota solitaria, esporádica, clara y aflautada, muy parecida al sonido del Autillo Europeo (Otus scops) tipo “hu, hu, hu…”. Sea como fuere es claramente diferenciable del resto de anuros. Vídeos de Alberto González y Javier Burgos.

Los sapos comunes (Bufo spinosus) son solitarios cantadores (salvo excepciones con grandes concentraciones) y emiten sonidos de baja intensidad ásperos y agudos. Vídeo de BRUITX.

Los sapos corredores (Bufo calamita) cantan de noche, en zonas de agua poco profunda. Tienen un saco vocal muy desarrollado y yerguen su cuerpo para destacar y ser vistos. El canto es pulsátil, potente y retumbante, y se repite hasta el aburrimiento. 😉 Vídeo de Docudiegales Productions.

El canto del sapo de espuelas (Pelobates cultripes) es igualito al de una gallina excitada… No tiene perdida, jaja e incluso a veces cantan bajo el agua. Vídeo de versicora.

Los sapillos moteados de la península ibérica (Género Pelodytes ssp.) tiene un peculiar canto a bisagra vieja y son los primeros del año en oírse (al menos en el centro peninsular, que a 2º pueden estar cantado tan panchos) Vídeos de Alberto González y Miguel Alonso.

Y por último, el sapillo pintojo ibérico (Discoglossus galganoi) con ese sonido metálico, recurrente y de baja intensidad, difícil de escuchar, a veces. Vídeo de Saber Animal.

Esperamos que este artículo pueda servirte de referencia y guía para aprender (o usar en el campo) y poder identificar a todos estos animalitos tan fantásticos que pueblan nuestros humedales entre la primavera y el otoño.

¿Te ha gustado? Pues “cántalo” a los 4 vientos y ayúdanos a seguir visibilizando esta otra naturaleza tan desconocida.

Para más información:

www.fonozoo.com

www.reptilesextremadura.blogspot.com.es/2010/03/sonidos-de-anfibios.html

www.allyouneedisbiology.wordpress.com/2016/06/26/el-canto-de-ranas-y-sapos

comunicación acústica en anuros ibéricos: influencia del clima, hábitat y el ambiente sonoro. museo nacional de ciencias naturales (mncn).

https://www.weboryx.com/oryx/cms/es/producte/4238/1/cd-guia-sonora-de-las-ranas-y-sapos-de-espana-y-portugal.html

http://www.sonidosdelanaturaleza.com/es/producto/15/gu%c3%8da-sonora-de-las-ranas-y-sapos-de-espa%c3%91a-y-portugal.html

http://www.revistaciencias.unam.mx/pt/149-revistas/revista-ciencias-109-110/1237-comunicaci%C3%B3n-ac%C3%BAstica-en-anfibios-y-su-trascendencia-evolutiva.html

https://es.wikipedia.org/wiki/Saco_vocal
anfibios del norte de africa peninsula iberica

Las especies de anfibios relacionadas y compartidas entre el norte de África y la Península Ibérica.

Coautores: Alberto González y Gabriel Martínez del Mármol.

¿Sabías que el Mediterráneo Occidental y más concretamente los países de Marruecos y España/Portugal constituyen una de, las quizá, 20 zonas de mayor biodiversidad del planeta? ¡Y también en hérpetos!

De hecho, actualmente compartimos con el norte de África 27 especies de las casi 300 de anfibios y reptiles que existen entre los países de Marruecos, Sahara Occidental, Argelia, Túnez, Libia, Egipto, Israel, Jordania… Casi un 10% de especies de anfibios y reptiles ibero-africanas.

Una zona biogeográfica ésta que conecta dos grandes continentes (Eurasia y África) y que ha generado importantes áreas de evolución, dispersión y aislamiento genético. Dispersión además, en algunos casos, causada accidental o voluntariamente por el hombre en sus movimientos a través del mar, desde hace siglos. 

Tenemos más en común con África de lo que nos imaginamos… Incluso en compartir numerosas especies de hérpetos.

Por todo esto desde Bicheando.net queremos rendir homenaje, a modo de breve serie divulgativa, a todos estos maravillosos e interesantes anfibios y reptiles que podemos disfrutar a ambos lados del Estrecho.

camaleón común (Chamaeleo chamaeleon)
Magnífico momento captado por Seba Gómez Ramírez de un camaleón común (Chamaeleo chamaeleon) cazando.

Empezamos hoy con el 1º capítulo, dedicado a los anfibios, pero antes hagamos un listado completo… Especies de anfibios y reptiles del Norte de África presentes en la Península Ibérica.

ANFIBIOS IBERO-AFRICANOS

  1. Gallipato (Pleurodeles waltl)
  2. Sapillo pintojo mediterráneo (Discoglossus pictus)
  3. Sapo común (Bufo spinosus)
  4. Ranita meridional (Hyla meridionalis)

REPTILES IBERO-AFRICANOS

  1. Galápago europeo (Emys orbicularis)
  2. Galápago leproso (Mauremys leprosa)
  3. Tortuga mora (Testudo graeca)
  4. Camaleón común (Chamaeleo chamaeleon)
  5. Salamanquesa rosada (Hemidactylus turcicus)
  6. Salamanquesa común (Tarentola mauritanica)
  7. Lagartija colirroja común (Acanthodactylus erythrurus)
  8. Lagartija andaluza (Podarcis vaucheri)
  9. Lagartija colilarga (Psammodromus algirus)
  10. Eslizón ocelado (Chalcides ocellatus)
  11. Culebra lisa meridional (Coronella girondica)
  12. Culebra de herradura (Hemorrhois hippocrepis)
  13. Culebra de cogulla occidental (Macroprotodon brevis)
  14. Culebra de cogulla oriental (Macroprotodon cucullatus)
  15. Culebra de collar mediterránea (Natrix astreptophora)
  16. Culebra viperina (Natrix maura)
  17. Culebra bastarda occidental (Malpolon monspessulanus)
  18. Víbora hocicuda (Vipera latastei)

TORTUGAS MARINAS

  1. Tortuga boba (Caretta caretta)
  2. Tortuga verde (Chelonia mydas)
  3. Tortuga carey (Eretmochelys imbricata)
  4. Tortuga golfina o lora (Ledidochelys olivácea)
  5. Tortuga laúd (Dermochelys coriácea)

Capítulo 1: Los Anfibios ibero-africanos

Cuando un europeo piensa en el norte de África no suele pensar en prados y bosques verdes llenos de anfibios, sino más bien en desiertos de arena, montañas pedregosas y extensiones infinitas de dunas. Y realmente hay bastas extensiones verdes y oasis con gran cantidad y abundancia de anfibios repartidas por todo el norte.

Marruecos y sus aljibes y pozos infinitos, riqueza líquida para el hombre y fatalidad también para anfibios, que terminan ahogados y deshidratados en muchos de ellos. Créditos: Alberto González.

En concreto en el norte de África hay unas 32 especies de anfibios de las cuales 4 están presentes en la península ibérica y otras 5 tienen especies del mismo género a ambos lados del estrecho. Todas ellas además en la parte norte y más cercana al estrecho, desde la costa, pasando por la cordillera del Rif hasta Argelia.

Especies africanas e ibéricas relacionadas…

El sapillo pintojo marroquí (Discoglossus scovazzi) no está presente en el sur de la península ibérica, donde sí encontramos el sapillo pintojo ibérico (Discoglossus galganoi).

Discoglossus scovazzi estriado. Créditos: J. Gállego. Fuente: moroccoherps.com
Discoglossus scovazzi punteado. Sti fadma. Créditos: Álex Groenveld. Fuente: observation.org
Discoglossus scovazzi. Créditos: Ander Izaguirre.

Ambos gozan de un estado de conservación relativamente bueno, aunque la especie marroquí es aparentemente mucho más común que su pariente ibérica (sobre todo que la subespecie D. g. jeanneae, considerada como “Casi Amenazada” por la IUCN), y ocupa prácticamente la totalidad de hábitats marroquíes desde las dunas costeras a los arroyos de alta montaña, pasando incluso por zonas acuáticas en medio de pueblos y ciudades marroquíes llenas de basura.

Con los sapos parteros (Alytes sp.) pasa algo curioso. Mientras que en el norte de África están en toda la zona montañosa del Riff y partes del Atlas Medio, justo al otro lado del estrecho no existen. Aunque parezca extraño, en las sierras de Grazalema y los Alcornocales no hay poblaciones de sapo partero.

Los más cercanos genéticamente al sapo partero marroquí (Alytes maurus) hay que buscarlos al este de la provincia de Málaga donde comienza la distribución del sapo partero bético (Alytes dickhilleni).

Alytes maurus Bab Berred.
Alytes maurus. Bab Berred. Créditos: Gabriel Martínez del Mármol

Ambas especies suelen frecuentar puntos acuáticos en zonas montañosas, normalmente cerca de bosques. Las poblaciones de sapo partero ibérico (Alytes cisternasii), tienen su límite sur en el río Guadalquivir y aunque geográficamente están casi tan cerca de los sapos parteros marroquíes como los parteros béticos, genéticamente muy distintos a estos.

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Alytes cisternasii. Toledo. Créditos: Alberto González

El sapo de espuelas ibérico (Pelobates cultripes) aunque no está presente en el norte de África, tiene un hermano bien relacionado genéticamente llamado el sapo de espuelas marroquí (Pelobates varaldii) en Marruecos.

Pelobates cultripes. kenitra
Pelobates varaldii. Kenitra. Créditos: Gabriel Martínez del Mármol

No obstante, mientras que nuestro Pelobates cultripes goza de buena salud en cuanto a abundancia de la especie y amplia distribución, P. varaldii si es una especie amenazada por la pérdida de hábitats, en su mayoría limitado a charcas temporales en la costa atlántica de Marruecos.

Otra especie relacionada es la rana verde norteafricana (Pelophylax saharicus): pariente africana de nuestra rana común (Pelophylax perezi).

Pelophylax saharicus Chaouen.
Pelophylax saharicus. Chaouen. Créditos: Gabriel Martínez del Mármol

Ambas son extraordinariamente similares en cuanto a variabilidad de diseños y hábitos. Son ambas la especie de anfibio más encontrada en general en sus respectivas distribuciones.

Concretamente la especie africana es muy común al norte del Gran Atlas, estando presente en la mayor parte de puntos acuáticos y además es de las pocas con hábitos diurnos, así que, ¡es acercarte a una charca o arroyo y empezar a verlas saltar al agua!

Ya, por último, no podríamos dejar de destacar las salamandras presentes en el norte de África del género Salamandra, representadas por la especie Salamandra norteafricana (Salamandra algira).

Salamandra algira. Chaouen
Salamandra algira. Chaouen. Créditos: Gabriel Martínez del Mármol

Esta salamandra tiene un cuerpo más delgado y una cola relativamente más larga que la salamandra común (Salamandra salamandra). En cuanto a la coloración, aunque sigue siendo negra y amarilla, existen individuos melánicos en las mesetas kársticas al norte de Tetouan e incluso algunos ejemplares poseen manchas rojas en la cabeza y en el cuerpo, típicas en las subespecies de salamandras ibéricas como “longirostris” o “crespoi” o “morenica”.

Salamandra salamandra longirostris. Cádiz. Créditos: Seba Gómez.

Esta especie está en estudio y revisión actualmente. De hecho los investigadores Axel HernandezDaniel Escoriza han llegado en 2019 a describir una subespecie nueva de salamandra en base a algunos especímenes casi completamente rojos que pueden encontrarse en una o dos cuevas del Atlas Medio llamada Salamandra algira atlantica. ¡Alucinante, ¿verdad?

Salamandra algira atlantica. Atlas Medio. Créditos: Axel Hernandez y Daniel Escoriza, 2019

Una larva de S. a. tingitana a punto de finalizar la metamorfosis. Créditos: Daniel Escoriza.

Especies de anfibios presentes a ambos lados del Estrecho…

Muchas especies e historia evolutiva conectan la península Ibérica con el norte de África y es algo de lo que bien todos podríamos estar muy orgullosos en pro de un mayor conocimiento de ambos lados del Estrecho, ya sea ecológica, biológica, geográfica o culturalmente.

En cuanto a los anuros (anfibios sin cola en estado adulto), la única especie que se adentra más al sur es la ranita meridional (Hyla meridionalis) que llega a compartir espacio con especies presentes en hábitats desérticos como el sapo moruno (Scleroprhys mauritanica) o el sapo verde (Bufotes boulengeri), en zonas costeras que llegan hasta la región de Sidi Ifni.

La ranita meridional (Hyla meridionalis) no se diferencia morfológicamente de la ibérica, ni presenta subespecies. En el norte de África habita en Marruecos y el oeste de Argelia.

Hyla meridionalis. Ben Slimane.
Hyla meridionalis. Ben Slimane. Créditos: Gabriel Martínez del Mármol
Hyla meridionalis. Ben Slimane. Créditos: Ánder Izaguirre
Hyla meridionalis. Ben Slimane. Créditos: Ánder Izaguirre

Destacar que las poblaciones del este de Argelia y Túnez hace poco las han descrito como una especie propia, Hyla carthaginensis.

Lo interesante de la ranita meridional es que, pese a la creencia de que es una especie Europea que ha conquistado territorios africanos, es justo al revés: Hyla meridionalis en Europa tiene ascendencia africana, con poblaciones relativamente recientes que llegaron desde el Magreb, según el estudio genético de Recuero et al. en 2007, y hay incluso hipótesis que dicen que su introducción al sur de la península también pudo ser humana.

Créditos: http://www.moroccoherps.com/ficha/hyla_meridionalis/

Esta especie está incluso presente (de forma invasora aunque ya naturalizada sin aparente daño ecológico) en las Islas Canarias y Baleares, donde sí presenta ciertas diferencias de coloración como los ejemplares punteados, que abundan…

El sapo común ibérico (Bufo spinosus) presenta dos linajes principales, uno en el norte de África y otro en la Península Ibérica y sur y oeste de Francia. Por lo tanto, también se puede ver en Marruecos, sobre todo en la parte norte y media más verde y relacionada con valles y montañas del Rif, del Atlas Medio, el Alto Atlas y el Jebel Sirwa, con una amplia distribución por varios tipos de ecosistemas.

Bufo spinosus. Moulay Abdeslam.
Bufo spinosus. Moulay Abdeslam. Créditos: Gabriel Martínez del Mármol
Bufo spinosus. Ben Slimane. Créditos: Ánder Izaguirre

Un superviviente nato que tampoco presenta grandes diferencias de su hermano ibérico. Es una especie que necesita mucha humedad, por lo que en el norte de España es muy común, y a medida que bajamos al sur se enrarece, por lo que en Andalucía y norte de África ha quedado sobre todo limitado a zonas costeras y montañosas

Créditos: http://www.moroccoherps.com/ficha/bufo_spinosus/

Igual que en la península, su alimentación y su etología son idénticas, reproduciéndose por lo general en las mismas balsas de agua o arroyos donde nació cada primavera, cuando las condiciones de temperatura y humedad lo permiten.

Aunque su estado de conservación en Marruecos no está bien estudiado, si hay una clara recesión por destrucción de los hábitats.

El sapillo pintojo mediterráneo (Discoglossus pictus), es una especie africana. Al este de Marruecos no está claro su límite, aunque se trata de una especie muy abundante.

Discoglossus pictus. DEBDU.
Discoglossus pictus. DEBDU. Créditos: Gabriel Martínez del Mármol

Las poblaciones en España proceden de ejemplares de cautividad de laboratorios en el sureste de Francia extraídos de Argelia. Entre estos y los Ommatotriton ophryticus, ¡Cataluña va camino de convertirse en los Everglades europeos! 🙂

La subespecie nominal, D. p. pictus, se encuentra en Sicilia, Malta y Gozo, mientras que los ejemplares presentes en la península Ibérica y sureste de Francia corresponden a la subespecie D. pictus auritus, que se distribuye también por el norte de África, en Marruecos, Túnez y Argelia.

Sapillo pintojo mediterráneo (Discoglossus pictus) con una coloración atípica. Cataluña. Créditos: Gerard Carbonell

Esperemos que la gente tenga más concienciación y evite liberar especies exóticas en hábitats naturales, pues los efectos en las especies nativas pueden ser desastrosos.

Sapillo pintojo mediterráneo (Discoglossus pictus) “amplexado” por un sapo corredor (Epidalea calamita). Cataluña. Créditos: Gerard Carbonell

Concretamente en esta especie, al parecer las larvas del sapillo pintojo mediterráneo podrían reducir la supervivencia de las larvas del sapo corredor (Epidalea calamita).

Créditos: http://www.moroccoherps.com/ficha/discoglossus_pictus/

Pasando ya a los urodelos (anfibios con cola en estado adulto) es curiosa también la presencia del Gallipato (Pleurodeles waltl) desde el norte hasta regiones muy sureñas en la costa marroquí.

Pleurodeles waltl. Kenitra.
Pleurodeles waltl. Kenitra. Créditos: Gabriel Martínez del Mármol

El Gallipato tiene dos especies relacionadas en el norte de áfrica como son el Gallipato argelino (Pleurodeles nebulosus) o el Gallipato de Poireti (Pleurodeles poiretti), presentes en Argelia y Túnez.

Gallipato argelino (Pleurodeles nebulosus)
Gallipato de Poireti (Pleurodeles poiretti)

Las tres únicas especies de este género en el mundo comparten tanto rasgos morfológicos como tipo de alimentación generalista y comportamiento de subsistencia. Todos ellos urodelos “de secano”, acostumbrados a pasar largas temporadas enterrados bajo condiciones de sequía y a aprovechar las lluvias y los remansos de agua para reproducirse.

Todos ellos conservan, por supuesto también, su capacidad de proyectar las puntas afiladas de sus costillas fuera de su piel para defenderse de potenciales depredadores, entre los que destacan serpientes, lagartos y micromamíferos. 

Créditos: http://www.moroccoherps.com/ficha/pleurodeles_waltl/

Y como sabemos que te ha encantado este artículo sobre los anfibios ibero-africanos, prepárate para el siguiente capítulo sobre sus primos los reptiles… PRÓXIMAMENTE

Fuentes consultadas:
www.herpetologica.es
www.anfibios-reptiles-andalucia.org/norteafricanas.htm
web.archive.org/web/20160304195640
www.moroccoherps.com
www.iucnredlist.org
www.vertebradosibericos.org

que es una rana

¿Qué es una rana?

Las ranas son pequeños vertebrados anfibios anuros que viven en zonas húmedas o asociadas al agua, que no tienen cola de adultos y dan grandes saltos.

A continuación, nuestro vídeo relacionado para niños (y no tan niños jeje):

La rana es un animal vertebrado, que tiene manos, pies, huesos y músculos como las personas y otros vertebrados como perros, gatos, serpientes, aves peces…

Vertebrados e invertebrados + Actividades primaria | Vertebrados ...

¿Qué significa ser anfibio?

Las ranas son anfibios, que significa necesitan el agua para vivir o reproducirse. Por eso es normal verlas en las charcas y los ríos cantando en primavera ¡CROAC! ¡CROAC!

¿Cuántas especies de ranas hay en el mundo?

Actualmente hay más de 6.500 especies de anfibios, de los cuales unos 5.500 son anuros (ranas y sapos -sin cola de adultos-), 566 son urodelos (tritones y salamandras -con cola de adultos-), y 175 son cecilias o cecílidos (anfibios subterráneos).

¿Por qué saltan las ranas tanto?

las ranas huyen de sus depredadores dando grandes saltos (por lo general al agua). Los músculos de sus patas traseras son tan largas que si un humano tuviera las patas de una rana en proporción, éstas medirían más de tres metros. ¿Te imaginas una persona con las patas el doble de largas que ella misma? jeje 

Imagenes y videos de ranas - Imágenes en Taringa!

¿Cómo es la piel de las ranas?

¿Te has fijado que además las ranas no tienen escamas, como los reptiles… ni pelos, como los mamíferos…? Su piel es verrugosa o lisa y siempre está húmeda para que no se sequen. Además la mayoría respiran también a través de la piel.

Rana bermeja Rana temporaria Pirineos Occidentales

Rana bermeja (Rana temporaria) -Pirineos Occidentales-

¿De qué color son las ranas?

Y hay ranas de muchos colores, aunque en suelen ser verdes o marrones en la península ibérica. Pero las hay de infinitos patrones y colores por todo el mjundo (menos en la Antártida).

Ranas punta de flecha, las ranas más venenosas – Naturaleza ...

Créditos: Sabine Hagemann

¿Qué es la metamorfosis?

Y como casi todos los anfibios, las ranas se metamorfosean, es decir, van cambiando de forma desde que nacen hasta que se convierten en adultos.

Maestra de Primaria: Ciclo de la rana. Metamorfosis. 2º de Primaria.

Las ranas, junto a los sapos, son ANUROS, que significa que son anfibios sin cola en estado adulto.

diferencias-entre-anuros-y-urodelos

diferencias-entre-anuros-y-urodelos

Al contrario que los tritones o las salamandras, que son URODELOS y que mantienen la cola cuando crecen y la conservan durante toda su vida.

SIGUE LEYENDO SOBRE ANFIBIOS Y REPTILES EN NUESTRA SECCIÓN HERPETOLÓGICA PARA NIÑOS…

Y ya por último, si te gustan tanto las ranas, ¿Por qué no intentas dibujar una rana?. En este enlace te enseñamos cómo hacerlo de forma muy muy sencilla. 🙂

que es una serpiente

¿Qué es una serpiente?

Las serpientes, también llamadas ofidios, son reptiles vertebrados longiformes que no tienen patas y poseen un cuerpo muy alargado.

Pertenecen a la clase Reptilia y al orden Squamata, que también comprende a los lagartos. Digamos que son las primas son patas de todos ellos.

¿Por qué las serpientes son tan alargadas?

Las serpientes tienen cuerpos muy alargados, cilíndricos y carecen de patas porque han evolucionado para reptar por el suelo (lo contrario a caminar)

Así pueden deslizarse rápidamente por la tierra, el agua o los árboles sin necesidad de extremidades, tanto para cazar como para huir de sus depredadores.

▷ Esqueleto de las serpientes.🐍 Anatomía y forma 🥇 | Solo Reptiles

Su esqueleto es en un 90% una flexible columna vertebral (sin extremidades) por lo que pueden esconderse en sitios muy pequeños y pasar desapercibidas. 

¿Cuántas especies de serpientes existen?

Actualmente existen más de 3.000 especies de serpientes en el mundo. El 20% de todas ellas -alrededor de 600 especies- son ponzoñosas y peligrosas para el ser humano, si bien las mordeduras siempre suceden por encuentros fortuitos (pisadas) o manejo inadecuado.

especies y subespecies de serpientes de la península ibérica

Especies y subespecies de serpientes de la península ibérica. Créditos y cesión: José Ramon Castello

Están presentes en todos los países menos en la Antártida, Islandia, Irlanda y Nueva Zelanda. Australia es el país que conserva a las diez serpientes más venenosas de todo el planeta. En España tenemos 14 especies de serpientes descritas entre 3 víboras y 11 culebras.

Hay muchos patrones y coloraciones de serpientes en el mundo, desde rojas o negras hasta parecidas a un arcoíris, con llamativos colores amarillos, rojos, negros, verdes… como las serpientes de coral americanas. ¡Para gustos los colores!

SERPIENTE DE CORAL: Características, Qué come, Dónde vive...

¿Cómo es la piel de las serpientes?

La piel de las serpientes está formada por escamas, como en los lagartos, y al ser rígidas, deben cambiarlas al crecer. Así se llama a la muda (ecdisis), el fenómeno natural en el que las serpientes cambian de piel por completo y en una sola pieza, como si se desprendieran de un calcetín viejo.

Mudar La Piel De Serpiente Viva Después De La Muda Fotos, Retratos,  Imágenes Y Fotografía De Archivo Libres De Derecho. Image 35843264.

¿Qué comen las serpientes?

Las serpientes se alimentan principalmente de roedores, pájaros, peces, lagartos… Algunas han evolucionado para cazar y depredar otras serpientes, característica que toma el nombre de ofiofagia.

Tienen la característica única de que tragan a sus presas enteras, sin masticar, por lo que pueden abrir su boca mucho más que nosotros. Esto lo hacen porque los huesos de su cráneo y mandíbulas no están encajados y sujetos, como sucede con nosotros. Son capaces por lo tanto de desencajar la mandíbula para tragar presas mucho más grandes que ellas.

How we tracked the eating habits of snakes in Africa with the help of a  Facebook group

Sea como fuere, todos los miembros de esta especie son animales carnívoros. No hay serpientes vegetarianas u omnívoras, si bien algunas se han especializado en comer huevos de aves, caracoles, babosas…

Y a su vez, las serpientes a veces sirven de alimento a otros animales como aves, mamíferos, lagartos o peces…

¿Cómo cazan y matan las serpientes?

Algunas realizan mordeduras venenosas, como las cobras y las víboras, para matar a sus presas y posteriormente ingerirlas. Otras serpientes, como las boas y pitones, sin embargo matan a sus presas por constricción.

Serpiente matando a su presa por constricción..

Hay 4 tipos de denticiones de las serpientes: Aglifa, opistoglifa, proteroglifa y solenoglifa. 

Tipo de dentición en serpientes. Las flechas indican el diente... |  Download Scientific Diagram

Las serpientes tienen la lengua bífida (o bifurcada) que les permite oler la dirección de donde provienen las partículas a través del órgano de Jacobson -conocido también como órgano vomeronasal-, que sirve para detectar sustancias químicas como feromonas,  desprendidas por sus presas.

Por último, debes saber también que El 16 de julio se conmemora el día mundial de las serpientes en todo el mundo. 

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tortugas marinas península iberica

LAS TORTUGAS MARINAS IBÉRICAS.

Las tortugas marinas son un tipo de tortugas longevas y tranquilas de reptiles con caparazón que viven la mayor parte de su vida en el océano profundo y arrecifes de coral, salvo cuando las hembras salen a tierra para desovar. Eminentemente acuáticas, se denomina quelonioideos (Chelonioidea) a esta super-familia de tortugas que engloba a las tortugas marinas.

Las tortugas son unos de los reptiles más amenazados en el planeta…

En cuanto a su conservación, por desgracia todas las especies de tortugas marinas están amenazadas y en clara recesión (como el resto de fauna y flora marinas) debido a varios factores como la pesca deportiva, intensiva o turística, la desaparición de playas y zonas de desove, el calentamiento de los océanos y la consecuente desaparición de sus hábitats principales (arrecifes de coral), la contaminación de las aguas por basuras como los dañinos plásticos (se confunden con medusas, uno de sus alimentos y se ahogan) y la contaminación general de nuestros mares. 

Los malditos plásticos que todos consumimos cada día como si nada causan decenas de miles de muertes en ríos y océanos cada año. Créditos: Pierre Huguet / AFP / lavanguardia.com

En cuanto a su biología, lo que más puede llamar la atención es que algunas especies pueden vivir hasta 100 años y su diseño aerodinámico y sus grandes aletas (que sustituyen a las patas)  les permiten nadar a más de 30 km/h. cuando es necesario. Por no hablar de que pueden sumergirse a más de 1000 metros en busca de sus presas preferidas, las medusas. ¡Y aguantan hasta 2 horas sin coger aire!

Tortuga carey (Caretta caretta)

Tortuga carey (Eretmochelys imbricata) – ver caparazón aserrado, típico de la especie- en un coral de la costa atlántica. Créditos: pickpik.com

Morfológicamente y al contrario que sus hermanas terrestres, las tortugas marinas no tienen dientes sino fuertes picos cortantes. Tampoco poseen oído externo, pero sí un oído interno muy fino al igual que su olfato. Al igual que el resto de tortugas marinas ni su cabeza ni sus extremidades son retráctiles.

Todas las especies de tortugas marinas tienen dietas similares y son omnivoras, alimentándose de corales, plantas marinas, algas, pequeños invertebrados, pulpos, medusas e incluso carroña.

Y si todo esto no fuera suficiente para despertar tu interés por ellas, has de saber que ven mejor dentro del agua que fuera de ellas o que pueden respirar por el ano algunas especies (no te rías jeje, aquí el artículo…). ¿Cómo te quedas? 🙂 

Sigamos, pero, antes ya de pasar a describir las especies de la Península Ibérica, respondamos a esa primera pregunta que puedes estar haciéndote…

¿Cuantas especies de tortugas marinas existen? Pues aunque no lo creas, sólo hay 7 especies de tortugas marinas (cartel descargable) surcando los mares de nuestros océanos y son: 

  1. Tortuga boba (Caretta caretta)
  2. Tortuga verde (Chelonia mydas)
  3. Tortuga laúd (Dermochelys coriacea)
  4. Tortuga carey (Eretmochelys imbricata)
  5. Tortuga bastarda** (Lepidochelys kempii)
  6. Tortuga plana (Natator depressus)
  7. Tortuga olivácea (Lepidochelys olivacea)

*Las 4 especies presentes en nuestras costas.

** Especie avistada muy ocasionalmente entrando en el Estrecho de Gibraltar. Fuente: http://www.vertebradosibericos.org

Cartel comparativo especies tortugas marinas. Créditos: peppermintnarwhal.com

Sí, en la Península Ibérica tenemos más del 50% de especies marinas de tortugas 🙂 así que hay que protegerlas y respetarlas como lo que son, animales fantásticos y patrimonio de todos. Y sin más preámbulos, pasemos a describir brevemente a las tortugas marinas de la península ibérica:

1. Tortuga boba (Caretta caretta)

Caretta caretta es también conocida como la tortuga boba, tortuga caguama, cayume, o cabezona. Es una especie de las más grandes, al igual que de las más lentas, característica que los pescadores aprovechan desde hace siglos y cuyos ancestros la bautizaron con ese nombre por la facilidad que tenían al cogerlas de la superficie.

Tortuga boba (Caretta caretta). créditos: lavozdegalicia.es

Morfológicamente  su caparazón tiene tonos marrones o rojizos siendo su plastron (la parte ventral inferior) pálido o amarillento. Posee 4 o 5 grandes escamas prefrontales en la cabeza y 2 uñas por cada aleta.

Tortuga boba (Caretta caretta). Créditos: serbal-almeria.com

En cuanto a su comportamiento, esta lentitud o laxitud de movimientos, sumado a una lenta biología reproductiva y a las múltiples amenazas que contábamos al principio del artículo, la ha llevado lamentablemente ser catalogada como “vulnerable” y muy probablemente estará catalogada como “en peligro” de extinción.

Tortuga boba (Caretta caretta). Recién nacidos. Créditos: Javier Murcia.

Habita en el océano Atlántico, Pacífico e Índico, así como en nuestro Mediterráneo, donde es la especie de tortuga más abundante.

2. Tortuga verde (Chelonia mydas)

Con un peso medio de unos 250 kilos, que la hace ser la tortuga más grande y pesada de las que caparazón rígido, su nombre (verde) no proviene del color del caparazón sino del de la capa de grasa que hay debajo del mismo. Este color se debe a su dieta eminentemente herbívora.

 Tortuga verde (Chelonia mydas)

 Tortuga verde (Chelonia mydas). Créditos: Enrique Ruíz Ara

Las tortugas verdes se encuentran entre las especies animales más antiguas que quedan en la Tierra. Han existido desde hace 110 millones de años (desde que los dinosaurios aun habitaban la tierra). Sin embargo, esta especie y principalmente por la caza sistemática y abusiva está catalogada como en peligro de extinción.

Tortuga verde (Chelonia mydas)

Tortuga verde (Chelonia mydas). Créditos: pxfuel.com

Morfológicamente es bien distinguible del resto de especies. Más allá de su tono verde uniforme, presenta un hocico muy corto y un pico que no tiene forma de gancho. Presenta además un solo par de escamas frontales.

 Tortuga verde (Chelonia mydas).

 Tortuga verde (Chelonia mydas). Créditos: Enrique Ruíz Ara

Habita en zonas con temperaturas del agua más cálidas, como  los mares tropicales y subtropicales, tanto en el océano pacífico como en el Atlántico. 

3. Tortuga laúd (Dermochelys coriácea)

La tortuga laúd es el tanque de las marinas. Es con diferencia la mayor y más pesada de todas las tortugas actuales (incluso más que la verde) y uno de los reptiles más grandes existentes. Tiene una longitud en fase adulta de más de 2 metros y un peso, en general, de media tonelada. 

Tortuga laud (Dermochelys coriácea)

Tortuga laud (Dermochelys coriácea). Créditos: Bernard DUPONT / wikipedia.com

Morfológicamente llama la atención, a parte de su tamaño, su caparazón blando, constituido por tejido suave y algo flexible parecido al cuero. Además su caparazón es muy uniforme y tiene una suave curva que da una apariencia semicilíndrica al animal recordando al instrumento musical que le ha dado el nombre de tortuga “laúd”.

Tortuga laúd (Dermochelys coriácea) Créditos: Javier Lobón-Rovira.

Un cuerpo tan grande necesita además unas aletas delanteras gigantescas para moverse, como es el caso. Además, dada su alimentación casi exclusiva a base de medusas, el pico presenta un gancho para ayudar a la tortuga laúd a morder medusas y unas barbas apuntando hacia dentro en la garganta para ayudar a la ingesta de estos celentéreos

Brasil. Los bomberos intentan devolver al mar una tortuga laúd que quedó atrapada en una red de pesca (playa de Barra da Tijuca). Créditos: Andréa Farias

También catalogada como “vulnerable”, habita en todos los océanos, de forma más o menos uniforme y se adentra en latitudes de aguas frías mucho más que las otras especies. 

4. Tortuga carey (Eretmochelys imbricata)

Es una tortuga tan bella (el material que constituye su caparazón se ha empleado para la confección de objetos decorativos) y su carne tan codiciada como manjar, que por desgracia, su pesca y extracción abusiva ha puesto a todas las poblaciones de esta especie en peligro crítico de extinción.

Tortuga carey (Eretmochelys imbricata)

Tortuga carey (Eretmochelys imbricata). Créditos: Javier Murcia.

tortuga carey (Eretmochelys imbricata)

Tortuga carey (Eretmochelys imbricata). Créditos: Álvaro Herrero.

Morfológicamente puedes distinguirla fácilmente de las otras especies, más allá de su belleza intrínseca y su caparazón terminado en sierra, por ese pico puntiagudo y curvo y esa prominente mandíbula superior.

Tortuga carey (Eretmochelys imbricata)

Tortuga carey (Eretmochelys imbricata). Créditos: Álvaro Herrero.

Como curiosidad, algunas de las esponjas de las que se alimenta (son su alimento principal, además de coral) son conocidas por ser altamente letales para otros animales (alto contenido de óxido de silicio) y, sin embargo, la tortuga carey es uno de los pocos animales capaces de alimentarse de ellos. 

Los adultos se encuentran principalmente en arrecifes de coral tropicales de todos los mares templados del mundo, desde el atlántico al índico. 

Como has visto y leído, las tortugas marinas son especies maravillosas, de las que aun tenemos muchas cosas que aprender y que hay que proteger a toda costa. te dejamos éste último link de “¿Qué hacer si me encuentro una tortuga marina en la playa?“, de la Sociedad Serval Almería, que nunca está de más tenerlo a mano. 

Gracias por leernos y terminamos aquí nuestra serie de 3 artículos de “Quelonios Ibéricos” que empezamos con el artículo de tortugas terrestres ibéricas y galápagos ibéricos

 ¡Y no te olvides de compartir este artículo en tus redes! 🙂 

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Portada: Álvaro Herrero. https://www.alvaroherrerophotography.com Resto de fotografías cedidas por: www.javierlobonrovira.com, www.javiermurcia.es, www.ruizarafoto.es

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Fuentes consultadas. https://serbal-almeria.com/que-hacemos/proyectos/tortuga-bobahttps://tortugasmarinas.wordpress.com/https://es.wikipedia.org/wiki/Chelonioideahttps://www.nationalgeographic.es/animales/2017/06/10-curiosidades-en-honor-al-dia-mundial-de-las-tortugas-marinashttps://www.wwfca.org/especies_yllugares/tortugas_marinas/http://www.vertebradosibericos.org/reptiles/habitat/lepoliha.htmlhttp://www.vertebradosibericos.org/reptiles/habitat/chemydha.htmlhttp://www.vertebradosibericos.org/reptiles/reproduccion/ereimbre.htmlhttp://www.vertebradosibericos.org/reptiles/carcar.html

especies de galápagos de españa

Continuamos nuestra serie de 3 artículos sobre los tipos de tortugas o quelonios ibéricos, cuya primer capítulo trataba sobre las tortugas de tierra ibéricas, con las dos especies de galápago de agua dulce que habitan nuestros lagos, embalses y ríos:

  • El galápago leproso (Mauremys leprosa). Galápago acuático.
  • El galápago europeo (Emys orbicularis). Galápago acuático.

El galápago leproso (Mauremys leprosa) es el más abundante y está mejor distribuido, ya que se adapta a numerosos ecosistemas y es menos exigente con la calidad del agua, la dieta, la competencia con especies invasoras etc. mientras que el galápago europeo (Emys orbicularis) es una tortuga más exigente con la “pureza” de los ecosistemas donde habita, principalmente.

Galápago leproso (Mauremys leprosa)

Galápago leproso (Mauremys leprosa). Créditos: Alberto González

galápago europeo (Emys orbicularis)

Galápago europeo (Emys orbicularis). Créditos: Alberto González

Las dos especies de galápagos ibéricos con de talla pequeña o mediana (unos 25-30 cm longitud del plastrón), si tenemos en cuenta los tamaños gigantescos que pueden alcanzar otras especies de América como la Tortuga Chapanera (Podocnemis expansa) con casi un metro de plastrón.

Mapa aproximativo de distribución:

Dicho esto, no es raro verlas juntas en muchos lugares ya que han evolucionado parece ser para no competir por el alimento ni por los recursos espaciales (zonas de soleamiento o puesta). E igualmente juntas como separadas pueden ser cazadas y depredada por muchos tipos de animales como jabalíes, zorros, nutrias, cigüeñas, garzas o aves rapaces.

Ambas son principalmente carnívoras y ambas buscan siempre solearse y coger temperatura en la medida que pueden durante el día, ya que la radiación ultravioleta sigue siendo muy importante para mantener sus funciones vitales.

Aunque son eminentemente acuáticas, todas las tortugas del mundo, incluidos nuestros galápagos, ponen sus huevos en tierra, siendo además bastante ágiles en sus paseos terrestres y pudiendo hacer grandes sprins si se sintieran amenazadas.

mauremys leprosa junto a emys orbicularis

Ambas especies compartiendo punto de soleamiento… Créditos: Javier Álvarez (www.anfibiosyreptileslarioja.blogspot.com)

Créditos: Javier Álvarez (www.anfibiosyreptileslarioja.blogspot.com)

Créditos: Javier Álvarez (www.anfibiosyreptileslarioja.blogspot.com)

Sea como fuere, las dos especies están en recesión (con excepción de M. leprosa en Cataluña) y es primordial conocerlas para ser conscientes del gran valor ecológico que representan estos animales bellos e inofensivos que moran nuestros ríos y lagunas. De hecho gozan de una protección especial por parte de la Unión Europea y de la Convención de Berna, estando totalmente prohibida su captura, tenencia y venta.

En definitiva, son unos de los reptiles más amenazados de toda Europa. Si se las manipula, hay que tener cuidado por ellas y por nosotros también, pues es frecuente que estén parasitadas y pueden portar la salmonella.

Como curiosidad decirte que necesitan estar en el agua para tragar la comida ya que no producen saliva. Así que pueden coger alimentos que estén en tierra pero la mayoría de las veces se los llevarán dentro del agua para consumirlos. Cuando veas uno fíjate bien en esta características y es posible. Y sin más dilación vamos a empezar con su descripción, especie a especie… 🙂

1. Galápago leproso (Mauremys leprosa)

El galápago leproso (Mauremys leprosa) es la especie por descontado más común en nuestros pantanos, lagos y ríos… distribuyéndose por gran parte del territorio peninsular, si bien es escasa en toda la cordillera cantábrica. Es raro que no lo hayas visto porque es bastante visible ya que pasa mucho tiempo soleándose allí donde habita. Puede también encontrarse esta especie en Portugal, el sur de Francia, Marruecos, Argelia y Túnez.

Dos galápagos leprosos (Mauremys leprosa) soleándose juntos -Marruecos-. Créditos: Ander Izaguirre http://naturzalia.blogspot.com/

Neonato galápago leproso (Mauremys leprosa) soleándose juntos -Marruecos-. Créditos: Ander Izaguirre http://naturzalia.blogspot.com/

Vive en ríos y embalses pero, dependiendo del ecosistema, puede incluso llegar a prosperar en las pequeñas balsas de agua creadas para el ganado en la Dehesa ibérica.

El calificativo de “leproso” se debe a varias causas y características etológicas de la especie: primero al mal olor que desprende cuando es capturada. Segundo a las algas que a veces le crecen en el caparazón o las placas que les cuelgan al cambiar de piel y por último que los primeros ejemplares que se examinaron para nominar la especie, eran viejos y presentaban suturas infectadas en los caparazones que hacían recordar a una suerte de lepra entre las escamas.

Galápago leproso (Mauremys leprosa)

Galápago leproso (Mauremys leprosa) -Huesca-. Créditos: Enrique Ruiz Ara (www.ruizarafoto.es)

Galápago leproso (Mauremys leprosa)

Galápago leproso (Mauremys leprosa) -Huesca-. Créditos: Enrique Ruiz Ara (www.ruizarafoto.es)

Pero en general, este calificativo puede perfectamente haberse creado porque no les importa vivir en aguas sucias o eutrofizadas (contaminadas por purines o heces de la producción ganadera, por ejemplo) y normalmente tiene un aspecto bastante desgastado.

Aunque es una tortuga de color anodino, gris o pardo tirando a rojizo en general, sin manchas ni dibujos cuando es adulta, los ejemplares juveniles son mucho más coloridos, presentando rayas amarillentas o anaranjadas en el cuello, cara,patas y plastrón ( a veces se las confunde por esto con especies invasoras como la tortuga de orejas rojas -Trachemys s. elegans- o la tortuga de orejas amarillas americana –Trachemys s. scripta-)

Es una tortuga netamente carnívora, al contrario que las tortugas de tierra ibéricas. Se alimenta de anfibios y sus larvas, de todo tipo de artrópodos, peces, lumbrícidos etc. y también de carroña. También puede ingerir alimentos vegetales como frutos o tallos tiernos, pero es raro o bien no está lo suficientemente documentado.

En cuanto a sus subespecies, tenemos la subespecie nominal peninsular (M. l. leprosa) y la M. l. saharica, que se distribuye en Marruecos, al sur y al este del Atlas, que presentan unos característicos ojos azules.

2. Galápago europeo (Emys orbicularis)

El galápago europeo (Emys orbicularis) es una especie de tortuga que presenta un caparazón oscuro punteado de pequeñas manchas amarillas. Habita en el centro y sur de Europa, Asia Occidental y la zona mediterránea de África. En España se distribuye de forma muy discontinua y fragmentada en pequeñas poblaciones desde el sur hasta el norte, siendo muy escasa por la cordillera cantábrica (Galicia, Asturias, Cantabria…) y algo más común en Pais Vasco.

galápago europeo (Emys orbicularis)

Galápago europeo (Emys orbicularis). Créditos: Sebastian Gómez. (www.sebasgr.com)

galápago europeo (Emys orbicularis)

Galápago europeo (Emys orbicularis). Créditos: Sebastian Gómez. (www.sebasgr.com)

Sea como fuere esta distribución peninsular podría hacerte ver que es una especie próspera y en crecimiento pero no es así. Este bello quelonio está en clara recesión (sobre todo en el centro y sureste peninsular) por la contaminación de las aguas y la competencia con otras especies de galápagos alóctonos, más fuertes y resistentes. También destacar que sus juveniles sufren caza o depredación por parte de especies invasoras de peces como el lucio y el black bass, además de mamíferos como el visón americano y las ratas o los gatos.

Vive cerca o en cursos de agua y zonas con cierta corriente (no tanto en embalsamientos estancados) hasta los 1.000 m. de altitud como máximo. Prefiere sitios con abundante cobertura vegetal y algo de corriente.

Galápago europeo (Emys-orbicularis)

Galápago europeo (Emys orbicularis). Créditos: Alberto González

De dieta casi exclusivamente carnívora (incluyendo gusanos, anfibios, lumbrícidos, peces, carroña…) de esta especie tímida y huidiza que está catalogada desde “Vulnerable” hasta “En Peligro” en zonas de la costa este mediterránea y centro peninsular. ¡¿Cómo no te va a gustar esta preciosa criatura de destellos amarillos?!

Eso sí. Es tan amplia su distribución que se dice que es “una sola especie con multitud de subespecies”. Tenemos dos subespecies presentes en la península: la Emys o. fritzjuergenobsti y la Emys o. hispánica. El resto son (pueden variar según autor) Emys orbicularis marmorata (del oeste), Emys orbicularis capolongoi (Cerdeña), Emys orbicularis colchica, Emys orbicularis eiselti, Emys orbicularis galloitalica (Italia), Emys orbicularis hellenica (Oeste de Turquía), Emys orbicularis iberica (Valle de Kura), Emys orbicularis lanzai (Córcega), Emys orbicularis luteofusca (Turquía central), Emys orbicularis occidentalis (Norte de África), Emys orbicularis orbicularis (comuna de Europa), Emys orbicularis persica (del este) y Emys orbicularis orientalis (del Caspio)

3. ¿Cómo diferenciar M. leprosa de E. orbicularis?

Son relativamente fáciles de diferenciar de cerca, pues mientras que el galápago leproso es una tortuga más aplanada de color gris o marrón rojizo uniforme, con las patas y cuello algo más pálidos o amarillentos, el galápago europeo es tiene un caparazón más abombado, negro y repleto de pintas amarillas.

El galápago leproso tiene un cuello muy largo que gusta alargar cuando toma el sol mientras que el galápago europeo es más corto y por lo tanto su cabeza nunca se separa tanto del cuerpo, por decirlo así.

Los ojos también son bastante diferentes y una clave dicotómica de identificación si tienes la oportunidad de fijarte: en galápago leproso el ojo es verde con una línea oscura que lo atraviesa mientras que en el galápago europeo es marrón con pintitas amarillas o tirando a rojizo, dependiendo de si es macho o hembra

4. ¿Cómo diferenciar machos de hembras en los galápagos?

En general, la diferenciación de machos y hembras (dimorfismo sexual) también en galápagos se efectúa por la vía de los caracteres sexuales secundarios. Los machos, de medida más pequeña, tienen una cola larga, robusta y gruesa en su base. En las hembras, la cola es pequeña y corta.

Además, los machos adultos presentan una concavidad en el plastrón (su barriga es cóncava al contrario que las hembras que la tienen plana) para facilitar la cópula, en el momento de la monta en la espalda de la hembra.

Competencia entre el galápago de Florida y los galápagos autóctonos

El galápago de Florida (en sus diferentes versiones -especies-) se ha establecido también en la península Ibérica, donde coloniza todo tipo de masas de agua gracias a su gran capacidad de adaptación. Hoy en día existen poblaciones autónomas de mayor o menor densidad en diversas marismas y humedales de la franja litoral, así como en puntos dispersos del interior. Especies invasoras de galápagos en la península Ibérica.

Galápago de Florida (Trachemys scripta elegans)

Galápago de Florida (Trachemys scripta elegans). Créditos: Diario de Navarra.

  1. Tortuga de orejas rojas o Galápago de Florida (Trachemys scripta elegans)
  2. Tortuga de orejas amarillas (Trachemys scripta scripta)
  3. Galápago de Cumberland (Trachemys scripta troostii)
  4. Falsa tortuga mapa (Graptemys pseudogeographica)
  5. Falsa tortuga mapa del Mississipi (Graptemys kohni)
  6. Tortuga Cooter de Nelson (Pseudemys nelsoni)

Ante tal presión (muchas gente nunca a visto un galápago autóctono y si decenas de alóctonos) la situación de estas dos especies nativas es preocupante. Los “galápagos de Florida” son más fuerte y resistentes a los cambios de temperatura, estivación e hivernación, mostrando entradas en el agua más tempranas tras la hivernación.

Además son más agresivos y dominantes (lucha por zonas de soleamiento) y maduran sexualmente antes y tienen una mayor descendencia. Por si esto fuera poco son mucho más voraces y tienen dietas más flexibles y no tan especializadas como nuestros galápagos.

Y si has leído hasta aquí te vamos a hacer un último regalo a la vista. Unas estupendas fotografías acuáticas cedidas de Javier Murcia (www.javiermurcia.es) para tu disfrute.

En resumen, dos especies de galápagos de los que aún faltan muchos datos e información para poder conservarlos en nuestros ecosistemas como lo que son, joyas vivientes naturales y patrimonio natural de todos nosotros.

Gracias por leernos y muy pronto nuestro tercer y último artículo sobre tortugas ibéricas: las tortugas marinas.

Fuentes consultadas:

https://asanda.or/documentos/animales-silvestres/manual-identificacion-galapagos.pdf
http://anfibios-reptiles-andalucia.org/especies.htm
http://www.vertebradosibericos.org/reptiles/maulep.html
http://www.vertebradosibericos.org/reptiles/emyorb.html
http://siare.herpetologica.es/
Ayres, C., Cordero, A. (2007). Site tenacity in European pond turtle (Emys orbicularis) hatchlings in N.W. Spain. Amphibia-Reptilia, 28: 144-147.

Portada: David Venero y Enrique Ruiz.

entrevista a Fernando Martínez-Freiría

Entrevista a Fernando Martínez-Freiría, doctor en biología e investigador especializado en vipéridos.

Continuamos nuestras entrevistas bicheras hoy con un gran investigador, referente nacional e internacional en herpetología.

El Doctor Fernando Martínez-Freiría es un herpetólogo e investigador gallego (Tui, Pontevedra) licenciado en biología por la Universidad de Santiago de Compostela y, posteriormente, doctorado por la Universidad de Salamanca. Actualmente es investigador contratado en el CIBIO-InBIO, Centro de Investigación em Biodiversidade e Recursos Genéticos da Universidade do Porto (Portugal).

A sus muchas publicaciones en revistas científicas, añadir un libro, otros tantos capítulos escritos. También ha colaborado en varios proyectos de investigación e impartido decenas de charlas, ponencias, cursos de formación y congresos nacionales e internacionales a lo largo de su carrera profesional.

Es editor asociado en la Enciclopedia Virtual de los Vertebrados Españoles y en Amphibia-Reptilia. Es miembro de GEAS (Grupo de Estudio dos Animais Salvaxes) desde 2003, la AHE (Asociación Herpetológica Española) desde 2004, la APH (Asociação Portuguesa de Herpetologia) desde 2017 y del IUCN Viper Specialist Group desde 2013.
Por último, destacar que tiene una larga experiencia en trabajo de campo en Europa occidental y África del Norte.

Vipera ammodytes

Fernando examinado una víbora cornuda o de arena (Vipera ammodytes) en el Peloponeso, Grecia. Año 2018. Créditos: PHENEVOL

Dan ganas de conocer su trabajo, ¿verdad? ¡Empecemos! 😊

– Hola Fernando, bienvenido a este espacio de entrevistas en Bicheando.net. La verdad que es un placer tenerte por aquí.

– Hola Alberto, el placer es mío. Encantado de charlar contigo!!

¿Tu trabajo es también tu pasión? ¿desde pequeño tuviste claro de ser biólogo e investigador?

– Sí, ya desde niño quise dedicarme a la biología. Me crié en un entorno más bien rural, al pie de un parque natural en el suroeste de Galicia y desde siempre me llamó la atención la naturaleza, donde además me encanta hacer deporte. Al principio me atraía mucho ser forestal, pues lo era mi abuelo, pero con el paso del tiempo me ha tirado más y más la investigación, conocer más sobre los bichos en general.

– ¿Qué recuerdos tienes de tus primeros contactos con hérpetos? ¿Por qué te fascinaron desde niño tanto?

– Mis primeros contactos con hérpetos fueron de niño, probablemente con menos de 10 años. Me acuerdo que flipaba con las ranas en las fuentes y pozas, cuando iba con mis padres y abuelos al campo. Siempre me ha llamado la atención la fauna más huidiza y que cuesta ver, y claro, me sorprendía ver una sombra saltar y desaparecer entre la vegetación acuática o entre las piedras.

También me acuerdo de haberme asustado (¡eché a correr en sentido contrario!) una vez con una pelea de lagartos ocelados (me imagino que eran machos en celo) cuando me dirigía andando a casa de mis tíos cerca de casa de mis padres, y también con mi primera serpiente en casa de mis padres, que debía ser una culebra de escalera, pues el recuerdo que tengo de ella es el de unas manchas muy marcadas en el dorso.

Daboia mauritanica

Fernando intentando controlar una gran víbora del Magreb (Daboia mauritanica) en el suroeste de Marruecos. Año 2017. Créditos: Konrad Mebert.

Con Inês Freitas, midiendo la víbora del Magreb una vez capturada. Suroeste de Marruecos, año 2017. Créditos: Konrad Mebert.

– ¿Con quién fueron tus primeros “bicheos” por el campo? ¿primeros amigos de afición que recuerdes, cuando no había redes sociales ni teléfonos móviles?

– Mis amistades antes de empezar la carrera de biología disfrutaban de la naturaleza, donde íbamos a andar en bici, pero no compartían mi afición por bichos. Por otro lado, los bichos me atraían, pero no tenía esa necesidad de salir al campo, quizás porque mi entorno inmediato estaba lleno de bichería… Una vez en la carrera empecé primero con las típicas salidas a ver aves y poco a poco a sacar todo lo que podía.

Durante la carrera he tenido la suerte de conocer a algunos de mis mejores amigos que eran y son unos enfermos por la naturaleza (algunos de ellos continúan enfermos por la conservación de la biodiversidad gallega, aunque ahora más organizados dentro de GEAS). Con ellos, me he movido por gran parte de la Península bicheando a diestro y siniestro. Montábamos excursiones de varios días, algunas relacionadas con asignaturas de la carrera, otras veces nos largábamos y pasábamos bastante de las clases para conocer nuevas zonas y tener la posibilidad de bichear en general.

– ¿Algún libro o publicación o autor de herpetología que recuerdes con cariño de tus primeros años?

– Por supuesto, por lo menos dos guías y un libro: (1) Anfibios y Reptiles de Europa, de Omega (no la del 2017), donde empecé a ver qué aspecto tenían muchas de las especies que no conocía y por dónde estaban distribuidas. Me acuerdo que en la edición que consultara no aparecía Vipera seoanei, solo V. berus y me había quedado muy chafado por lo poco que se sabía de la Península (que tampoco era así, la edición era bastante antigua); (2) Anfibios y Reptiles de la Península Ibérica, de Barbadillo y colaboradores de 1997 (aún está, aunque destrozada, en mi estantería), con la que me enganché a la historia evolutiva y biogeografía de los hérpetos además.

Guía de los anfibios y reptiles de la península iberica, canarias y baleares.

Guía de los anfibios y reptiles de la península iberica, canarias y baleares.

Me resultó muy útil para empezar mis primeras elucubraciones sobre las zonas de contacto de las víboras (si os fijáis, la mayoría de las fotos de víboras son de Burgos!); y (3) Snakes, Ecology and Evolutionary Biology de Seigel, Collins y Novak que básicamente fue mi guía de cómo desarrollar trabajos con serpientes durante mucho tiempo.

– ¿Cómo bichero gallego que especie te fascina más de tu tierra y por qué :-)?

– A ver… esta pregunta tiene trampa, ¿no? Je je je… para mí la especie que más me fascina de Galicia es la víbora de Seoane (Vipera seoanei). Razones muchas, pero entre ellas su variabilidad en los diseños de coloración y que en la zona sur de Galicia (de donde soy) cuesta un poco dar con ella.

Víbora de Seoane con diseño clásico (Vipera seoanei). Créditos: Rafael Vazquez Graña.

Víbora de Seoane (Vipera seoanei)

Víbora de Seoane con diseño cantábrica (Vipera seoanei). Créditos: Fernando Martínez-Freiría.

Víbora de Seoane (Vipera seoanei) melánica. Créditos: Fernando Martínez-Freiría.

Víbora de Seoane (Vipera seoanei) bilineata. Créditos: Fernando Martínez-Freiría.

Víbora de Seoane (Vipera seoanei) con patrón uniforme. Créditos: Óscar Zuazo.

– ¿En tu entorno te veían con como un rara avis por aquel entonces?

– Creo que en aquellos tiempos y en los actuales… je je je!!! Familia, amigos… ya no te digo gente con la que tenía o tengo menos relación. He escuchado varias veces lo de “mira que hay animales que podrías haber estudiado y escoges las víboras”.

La proliferación de ciertos programas de televisión sobre naturaleza de tipo sensacionalista (no hace falta decir nombres propios) hace que a los que trabajamos con ofidios se nos vea como una especie de “exploradores taraos” que pillan todo a mano descubierta sin importar las consecuencias. Por otro lado, la percepción de que las serpientes son perniciosas, unas alimañas que hay que matar, creo que influye para menospreciar la investigación con ofidios.

– jaja,  bueno y como un rara avis de Galicia a visitar el mundo y conocer hérpetos… ¿Qué país de los que conoces destacarías y por qué?

– Esto es complicado… y tampoco es que haya viajado mucho… además, casi siempre ha sido por trabajo. De forma general lo que más me atrae, a parte de la bichería claro, es la combinación de salvaje, árido/desértico y montañoso.

Marruecos, aunque lo haya visitado muchísimas veces, me flipa cada vez que voy. Su cultura, paisajes y diversidad, con bichos asombrosos… ¡Tener un ambiente tan salvaje como la zona sur o el Atlas a dos días desde casa es impagable!

Por supuesto, Mauritania, otro país que he visitado con cierta frecuencia, es asombrosa. Con el Sáhara que es monumental e interminable y sus montañas que son reductos verdes, llenos de biodiversidad, en medio de tanta aridez. Además, Mauritania para mí es sinónimo de aventura, de expedición de las antiguas, de tirarte varios meses de vida nómada, prácticamente con lo que llevas dentro de un 4×4.

Acampada en el paso de Nega, Mauritania. Expedición de BIODESERTS, año 2008. Créditos: José C. Brito

Recientemente he quedado asombrado con los desiertos de suroeste de Estados Unidos, con su inmensidad y bichería (¡y quién no, claro!) pero quizás sea Namibia la que combina todo, se lleve la palma en biodiversidad y paisajes, y sea la que más me atrae ahora mismo.

Paisaje del desierto de Sonora en Arizona. Año 2019. Créditos: Fernando Martínez-Freiría

Cascabel del desierto (Crotalus cerastes) del desierto de Sonora en Arizona. Año 2019. Créditos: Fernando Martínez-Freiría

– Namibia ha de ser increíble, la verdad… Siguiendo con los viajes, perteneces a varios grupos de estudio entre los que destacar BIODESERTS, donde participas en el estudio de los patrones de distribución de la biodiversidad en el Sahara y el Sahel, ¿podrías resumir esta actividad?

– Sí BIODESERTS es mi grupo principal en el CIBIO, aunque también estoy en otro grupo llamado PHENEVOL, dedicado al estudio de la evolución fenotípica en distintos organismos, incluyendo reptiles.

BIODESERTS tiene tres líneas de investigación principales en zonas áridas. El estudio de los patrones de distribución de la biodiversidad es quizás la más basal y consiste principalmente en mapear las distribuciones de las especies, analizar los factores que intervienen en su distribución e identificar las zonas con mayor diversidad. Esto que parece básico, falta para muchas regiones del norte de África y es imprescindible para poder llevar a cabo estrategias de conservación, por ejemplo.

Esta línea de investigación tiene un componente de trabajo de campo muy importante, pues como digo, muchas de estas regiones han sido poco exploradas y los datos que existen, cuando los hay, provienen de colecciones de museos o trabajos antiguos y tienen muy poca precisión.

Además, es necesario el uso de herramientas como los SIG y la modelación ecológica para analizar los datos y sacarles el máximo partido. Durante años he participado en todas estas facetas en diferentes trabajos realizados en el norte de África.

– También has visitado numerosas colecciones científicas en Museos de Historia Natural Europeos y Norte-africanos. ¿Con cuál o cuáles te quedarías?

– Bueno, en el norte de África no he visitado tantas veces… En Europa me quedo con el Natural History Museum de Londres. Ya lo que es la exposición en sí es alucinante, pero para mí lo increíble ha sido visitar las colecciones, bucear entre los bichos (¡no literalmente!) de investigadores clásicos como Boulenger, Grey… Animales que llevan en la colección hace ya dos siglos.

Distintos ejemplares de víboras conservados en el Museo de Historia Natural de Viena. En primer plano varias víboras del Magreb (Daboia mauritanica). Créditos: Fernando Martínez-Freiría.

Es realmente un templo de la historia natural y la biología. Está claro que los museos de Madrid, París o Viena, por decir otros museos impresionantes, tienen también colecciones antiguas y muy importantes pero el de Londres a mí me impactó mucho.

– Licenciado en Santiago de Compostela y doctorado en Salamanca… ¿En qué se basó tu tesis doctoral?

– En el estudio de los mecanismos ecológicos que intervienen en el contacto y coexistencia entre las tres especies de víboras ibéricas en el norte Peninsular. Básicamente he estudiado la distribución de las especies, la variación morfológica, la ecología (térmica, trófica, espacial y reproductiva) y el intercambio genético entre las poblaciones en contacto de las 3 Vipera en el norte de España (suroeste de Cantabria y noroeste de Burgos).

Midiendo y extrayendo veneno de un ejemplar híbrido el La Rioja Alta, con Nahla Lucchini, Rafael Vázquez y Urtzi Enríquez. Año 2019. Créditos: Óscar Zuazo

– Esta atracción por los vipéridos viene desde siempre… ¿Crees que a adía de hoy aún hay mucho que averiguar de estas especies tanto ibéricas como europeas y norte africanas?

– Por supuesto. Hay multitud de cosas por averiguar. Esto es evidente en las especies del norte de África, donde es duro sacar datos y existen pocos trabajos sobre aspectos biológicos esenciales. Incluso en las especies europeas e ibéricas, que han sido mucho más estudiadas, existen multitud de aspectos que no conocemos.

La investigación no es tan bonita como parece… sobre todo después de 30 horas con el 4×4 atascado en el barro de una sebkha en el suroeste de Marruecos. Año 2016. Créditos: José C. Brito.

Está claro que no estamos ante lo que ocurre en zonas tropicales, donde se desconocen aspectos tan básicos como la distribución de las especies. No obstante, el actual conocimiento que existe para muchas especies ibéricas/europeas nos lleva a nuevas preguntas y a poder indagar más en la biología de las especies.

Estamos en un momento en el que para ciertos aspectos podemos pasar de un conocimiento descriptivo a algo más funcional. Además, podemos relacionar distintos aspectos biológicos y usar nuestras especies como modelos de estudio en biogeografía, evolución o ecología. Esto por ejemplo ocurre con las zonas de contacto. Con mi tesis se puso en relieve la existencia de hibridación entre la Víbora Áspid (V. aspis) y la víbora hocicuda (V. latastei.).

Pues bien, actualmente estamos desenvolviendo varios trabajos teniendo esto como base, indagando en cómo el intercambio genético y las dinámicas poblacionales de estas dos especies varían según el paisaje, cómo el cambio climático puede afectar a las especies y estos procesos de hibridación, o cómo el intercambio genético puede afectar a la variación del veneno.

– Actualmente trabajas como investigador en Portugal, contratado en el CIBIO-InBIO, Centro de Investigação em Biodiversidade e Recursos Genéticos (Universidade do Porto). ¿Qué hace un investigador como tu allí?

– Sí, llevo ya 10 años en el CIBIO. Portugal ha sabido apostar por la ciencia y actualmente el CIBIO, pero también muchos otros centros portugueses, cuentan con equipos de investigación formados por personas de diferentes nacionalidades que desarrollan sus líneas de investigación, en muchos casos al más alto nivel. Yo he tenido la capacidad y suerte de enganchar varias becas post-doc y ahora un contrato por unos años en el CIBIO para poder desarrollar mis trabajos de investigación.

Midiendo una Echis pyramidum leucogaster durante una expedición de BIODESERTS a Mauritania, año 2012. Créditos: BIODESERTS.

– ¿Eres más un investigador de campo o de “laboratorio”?

– No tengo aptitudes para el laboratorio, soy demasiado impaciente y poco meticuloso con ese tipo de cosas. Recojo muestras, pero yo no las analizo. Por el contrario, el campo me fascina hasta el punto que a veces me paso haciendo campo…

Dicho esto, creo que también hay que tener en cuenta que actualmente no existe esta dualidad campo/laboratorio tan marcada. Los ecólogos y biólogos evolutivos desarrollan experimentos que no requieren laboratorio o basan sus investigaciones en datos disponibles u obtenidos por otros medios.

El trabajo de gabinete, los análisis estadísticos, son quizás nuestro laboratorio… o por lo menos donde más tiempo echamos es sin duda delante del ordenador.

– Tus líneas de investigación se centran en el estudio de la biogeografía, la ecología y la conservación de las poblaciones naturales de reptiles europeos y del norte de África, en particular las serpientes vipéridas. ¿Qué objetivo tienen tus investigaciones?

– Básicamente pretendo integrar diferentes tipos de datos (genéticos, morfológicos, de variación del veneno, fisiológicos) para identificar patrones biogeográficos y los posibles procesos que han originado estos patrones, con el fin de saber qué debemos conservar y dónde tenemos que hacerlo.

En el desierto, mucha gente se pierde, tienen problemas de algún tipo, y en muchas ocasiones, abandonan su vehículo. Miembros de BIODESERTS en el Parque Nacional de Diawling, expedición del 2011 a Mauritania. Créditos: José C. Brito.

– Para los que no están duchos en terminología científica y quieren después consultar tus publicaciones sobre víboras ibéricas, y ya que lo repites mucho… ¿Qué significa que las especies viven en sintopía o en simpatría? ¿y alopatía y parapatría? Te retamos a que lo resumas de la forma más coloquial posible jeje

– A ver si lo consigo… a ver, sintopía es coexistencia, quiere decir ocurrir en el mismo sitio, en el mismo momento. Ir al campo y en el mismo arbusto encontrarte un ejemplar de V. aspis y otro de V. latastei. Simpatría, parapatría y alopatría son términos más amplios en cuanto a escala, se refieren normalmente a distribuciones.

Simpatría se dice cuando las distribuciones se solapan, es decir, cuando dos especies pueden encontrarse dentro de una misma cuadrícula UTM de 1×1 km o 10×10 km. Que solapen la distribución no siempre quiere decir que coexistan pues puede que dos especies estén en la misma cuadrícula, pero en hábitats diferentes o con diferentes actividades. La escala es muy importante.

Las víboras ibéricas están distribuidas de manera parapátrica pero en algunas zonas las distribuciones se solapan, es decir, están en simpatría. En este mapa se muestran las distribuciones de las tres especies ibéricas a escala UTM 10×10 km, mostrando las áreas de simpatría entre las especies. Fuente: Loureiro et al. (2008) y SIARE (2020)  https://bit.ly/3hGh8XK – https://bit.ly/303cuxb

Parapatría se dice cuando las distribuciones de 2 o más especies son contiguas, adyacentes, pero no (o casi no) se solapan y alopatría es cuando las distribuciones están separadas, no son adyacentes, por ejemplo, porque existe una barrera entre ellas.

– Perfecta explicación pero creemos importante recalcar estos conceptos porque se dan mucho en ciertas investigaciones sobre híbridos. Y hablando de híbridos, ¿por qué es interesante estudiar una zona de triple contacto entre especies como las víboras ibéricas?

– Por varios motivos. A nivel evolutivo y ecológico nos puede ayudar a entender cómo han divergido las especies y en función de esto cuáles son los mecanismos que existen para evitar ser la misma entidad otra vez. Cuanto más divergentes son las especies, es decir, cuanto más tiempo llevan separadas, menos semejantes son ecológicamente y por lo tanto no suelen coexistir.

Por el contrario, las especies menos divergentes, suelen ser más similares ecológicamente y tienen que desarrollar mecanismos que eviten o reduzcan la coexistencia y/o la hibridación.

Las zonas de contacto también tienen mucha relevancia para estudiar los efectos del cambio climático sobre las dinámicas de las poblaciones de las especies en contacto. La distribución de muchas especies (como los reptiles) está determinada por factores climáticos.

En las zonas de contacto, el paso de una especie a la otra puede estar determinado, por ejemplo, por la temperatura y pluviosidad: una especie está en las zonas más cálidas y secas, localizadas en el sur, y la otra en las más frías y húmedas, localizadas en el norte. Las zonas de contacto nos permiten monitorizar como las variaciones climáticas pueden afectar directamente a las poblaciones que viven al límite de la distribución y en muchos casos podrían llevar a la expansión o contracción de las especies.

– Este tipo de zonas se dan en otras partes de Europa o norte de África…

– Sí, por supuesto. Desde los años 1970´s se han ido conociendo zonas de contacto entre las especies europeas. Sin embargo, ha sido en los últimos años cuando se ha profundizado en el estudio de estas zonas en países como Portugal, España, Italia, Francia o Eslovenia. En el norte de África estas zonas de contacto se van desvelando poco a poco, principalmente con observaciones publicadas en pequeños trabajos. Sin embargo, no existe para nada el conocimiento que existe de las zonas de contacto en Europa.

Esta es la primera observación de víboras realizada por Fernando en la zona de contacto del Alto Ebro, en el año 2004. Los ejemplares fueron medidos y analizados tras la cópula. Los caracteres morfológicos eran intermedios entre V. aspis y V. latastei. Análisis genéticos posteriores confirmaron que eran ejemplares híbridos entre las dos especies. Créditos: Fernando Martínez-Freiría.

– ¿Pueden hibridar las 3 especies de víboras ibéricas?

– Sí, se da en las tres, aunque de manera más frecuente entre V. aspis y V. latastei que son las especies más próximas filogenéticamente (son especies hermanas), con requerimientos ecológicos más similares y que coexisten en ciertas zonas. V. seoanei es de las tres especies la más alejada filogenéticamente y casi siempre se encuentra bien separada, pues sus requerimientos ecológicos y los hábitats que ocupa son muy diferentes a las otras dos.

– ¿Estos híbridos tienen la capacidad de reproducirse a su vez?

– Sí. Los resultados que obtuvimos sugieren que la “población híbrida” del Alto Ebro (V. aspis x V. latastei) se mantiene pues los híbridos se reproducen entre ellos y con las especies parentales. Hemos registrado el parto de varias hembras híbridas y las crías son en su mayoría viables. Digo en su mayoría porque también es evidente que hay crías que no lo son y también que muchas madres tienen una fertilidad baja.

– ¿Qué tienen en común los 13 géneros de víboras verdaderas (Viperinae) y sus más de 100 especies?

– Pues que comparten un ancestro en común (son un grupo monofilético) y, por lo tanto, hay una serie de características comunes entre ellas. Quizás la más conocida, por oposición a los crótalos (“pit vipers”) es la ausencia de fosetas sensoriales térmicas. Dentro de las Viperinae existe muchísima diversidad de formas de vida, con especies adaptadas a ambientes muy extremos como pueden ser los desiertos o los ambientes de alta montaña. Son realmente un grupo que ha hecho de la adversidad ambiental su medio de vida.

Víbora de la arena (Cerastes vipera) Créditos: Fernando Martínez-Freiría.

– ¿Hay alguna distinción entre las otras especies y las nuestras?

– Sí claro, muchas. Tamaños, colores… tipos de reproducción (las Vipera son todas vivíparas pero hay géneros/especies que son ovíparas), sería algo largo de contar…

– Actualmente estás mucho más centrado en una víbora endémica ibérica: la víbora Cantábrica o de Seoane (V. seoanei). ¿Aún sigue siendo una especie poco conocida, ¿verdad?

– Bueno, he dedicado mucho trabajo a la víbora de Seoane y sigo haciéndolo, pero actualmente es una especie más dentro de las líneas de investigación que llevo a cabo.

Aunque hemos avanzado mucho en el conocimiento de esta especie (a nivel de variación morfológica y biométrica, historia evolutiva y conservación) hay mucha información qué desconocemos. Quizás lo más intrigante para mi es a qué se debe la variación geográfica tan marcada que existe en los diseños de coloración de esta especie.

Víbora de Seoane (Vipera seoanei) con un patrón especial: Créditos: Fernando Martínez-Freiría.

– Yo mismo he observado ejemplares de esta especie en hábitats más secos y con climas más continentales (veranos calurosos y secos e inviernos fríos), cuando se presupone es una especie de ecosistemas húmedos y climas más suaves.

– Me imagino que te refieres a las poblaciones de la cordillera Cantábrica en su vertiente sur, en las provincias de Ourense, León, Palencia, Burgos… lo que se consideraba la subespecie cantábrica (actualmente considerada como un morfo). Claramente estas poblaciones están adaptadas a unos ecosistemas con climas continentales donde los veranos son más secos y calurosos. Yo lo veo como la parte más extrema de las condiciones que soporta la especie.

Otras especies muestran una variabilidad semejante, por ejemplo, podemos pensar en V. aspis que vive desde del nivel del mar hasta los 3000 m en los Alpes o en Vipera latastei que en el norte de Portugal ocupa zonas de costa con clima Atlántico. Las especies cuentan con adaptaciones morfológicas y comportamentales para vivir en estos ambientes tan extremos, quizás este sea el origen del diseño y coloración cantábrica en V. seoanei. 

– Según tus investigaciones, ¿esta especie está teniendo una respuesta adaptativa positiva a las presiones ambientales y ecológicas o es todo lo contrario?

– Desconocemos la respuesta adaptativa de la víbora de Seoane. Sin embargo, hay evidencias de que la especie ha desaparecido de muchas áreas donde existía, en muchos casos por pérdida y transformación del hábitat. Por otro lado, nuestras predicciones muestran que la especie perderá hábitat en toda su área de distribución, progresivamente a medida que aumentan las temperaturas.

Las pérdidas que pronosticamos son muy elevadas y aunque no tenemos en cuenta la capacidad adaptativa de la especie (porque la desconocemos), este escenario nos sugiere que la víbora de Seoane es muy vulnerable al cambio climático. Esta situación se agrava en el sur de la distribución (sur de Galicia, Portugal, León) donde las poblaciones están frecuentemente aisladas en núcleos montañosos, rodeadas por hábitat desfavorable. A veces climáticamente desfavorable, otras veces desfavorable por acción del ser humano.

– Por qué tienen, las víboras ibéricas, tanta presencia en zonas agrícolas, más allá de las zonas donde han ido siendo históricamente restringidas (valles, sierras, zonas dunares protegidas…)

Yo creo que donde los competidores no existen o las víboras son mejores competidoras (ambientes extremos),éstas pueden tener densidades elevadas.

– ¿Qué nivel de amenaza tienen las especies de víboras ibéricas? ¿Cuál es la quizá más amenazada y escasa?

– Sin duda, a nivel Ibérico, la víbora hocicuda y la víbora de Seoane son las especies más amenazadas de las tres. Actualmente estamos re-evaluando el estado de amenaza de las poblaciones de ambas especies, cosa que no es fácil pues de forma general carecemos de mucha información como, por ejemplo, datos demográficos de las poblaciones.

En cuanto a la más escasa, esto depende de las poblaciones y las regiones. La víbora hocicuda es sin duda la más escasa en relación a la distribución tan grande que tiene.

Fernando midiendo un ejemplar de Vipera latastei en Ourense. Año 2019. Créditos: Moisés Asensi.

– ¿Cuáles son sus principales amenazas?

– Para la víbora de Seoane, ya he señalado antes que el cambio climático es probablemente el factor más importante de amenaza, mientras que para la víbora hocicuda es sin duda la pérdida y transformación del hábitat. Otras amenazas menores, quizás con cierta repercusión local, son la muerte directa y los atropellos.

– ¿El cambio climático está haciendo que otras especies ofiófagas como la culebra bastarda (Malpolon monspessulanus) estén haciendo retroceder al conjunto de especies de víboras?
– No lo sabemos al 100% pero sí hay indicios viendo que Malpolon está en expansión y que las zonas donde hay Malpolon las poblaciones de Vipera (V. aspis y V. latastei) no existen o tienen efectivos muy bajos.

culebra bastarda (Malpolon monspessulanus

Culebra bastarda (Malpolon monspessulanus). Una especia ofiófaga que no duda en depredar otras culebras o víboras. Créditos: Alberto González.

El alimento (las presas principales: roedores) es, probablemente, un aspecto muy condicionante. Donde hay alimento en abundancia Malpolon y Vipera pueden coexistir, cuando no, Malpolon acaba por dominar. Esto habría que probarlo claro, pero para mí tiene mucho sentido pues hablamos de una especie generalista, con gran capacidad de dispersión y a la que los ambientes perturbados, cada vez más frecuentes, parecen irle muy bien.

– ¿Qué le dirías a un agricultor que tiene miedo, en general de las serpientes?

– En general siempre intento mostrar lo beneficiosas que son las serpientes para el campo, que no son peligrosas si se las deja en paz. Pregunto qué opina y qué sabe de estos animales e intento desmitificar las leyendas que existen en torno a los ofidios.

De todas maneras, una cosa es el miedo (de verdad, las fobias), que yo creo que es muy difícil combatir pues es algo psicológico, y otra cosa es el asco o la aversión que tiene mucha gente y que siempre lleva a la muerte del animal. Tenga miedo o no, lo que tenemos que intentar es que exista respeto hacia los ofidios, así como a toda la fauna.

– ¿Por qué es importante ayudar en su conservación en la Península y a nivel global?

– Existen muchos motivos para apoyar la conservación de las víboras a distintas escalas. De una manera general, como para toda la fauna, los motivos pueden ir desde querer mantener nuestro patrimonio biológico (por ejemplo, querer preservar la víbora de Seoane porque es única, endémica de la Península), a la necesidad de preservar el papel de las especies en los ecosistemas para que éstos se mantengan lo mejor posible (de manera egoísta para nosotros, los seres humanos, pero también para el resto de la diversidad).

Extracción de veneno en un juvenil de víbora bufadora (Bitis arietans). Véase el colmillo de reposición tras el principal. Marruecos 2018. Créditos: Ignazio Avella.

Las víboras son un grupo fascinante desde diversos puntos de vista; en cuanto a su biología, por su simplicidad estructural (como otras serpientes), sus adaptaciones y capacidad de habitar ambientes extremos (viviparismo), y, también, por la capacidad de producir veneno. La investigación sobre los venenos es un tema recurrente usado para resaltar la importancia de las serpientes venenosas, pues los venenos, aparte de ser evolutiva y ecológicamente fascinantes, pueden tener aplicaciones clínicas y terapéuticas.

– ¡Cambiemos de continente! Tus principales especies objetivo, además de las víboras ibéricas y europeas, son las víboras del norte de África, como la víbora hocicuda norteafricana (V. latastei), la víbora morisca (Daboia mauritanica) ola víbora enana del Alto Atlas (V. monticola). ¿Tienen algo en común que te haya atraído o es su divergencia evolutiva o plasticidad ecológica y geográfica lo que te atrae?

– Pues en común tienen el área geográfica, que habitan zonas áridas o de montaña, y que están poco estudiadas. En general me atraen las especies de vipéridos y mi intención es trabajar con todas las que pueda.

El norte de África ofrece la posibilidad de estudiar varias especies adaptadas a diferentes condiciones climáticas y que muestran trayectorias evolutivas y ecologías diferentes en muchos aspectos. Hay algunas especies con las que es más difícil obtener datos, pues son en general escasas, pero poco a poco, a base de juntar jornadas de campo, complementar los datos con lo que existe en museos y, sobre todo, colaborar con otros investigadores, pues se va avanzando.

– ¿Si solo pudieras investigar una de ellas, cuál sería? 😊

– Si mi investigación dependiera de una sería de Cerastes cerastes, que es una especie fascinante (con todo el tema de adaptación a condiciones desérticas) y que además se encuentra con relativa frecuencia (siendo un buen modelo de estudio).

Víbora cornuda del Sáhara (Cerastes cerastes). Créditos: Fernando Martínez-Freiría.

Vipera monticola es también muy interesante debido a su adaptación a las condiciones de alta montaña. Sin embargo, en general es poco abundante y está muy localizada (aunque esto también tiene su aliciente a los que nos gusta patear y acampar por encima de los 2500 m de altitud).

– ¿Por qué hay tanta biodiversidad hérpeta en el Magreb?

– El Magreb es lo que se conoce como una zona de cruce biogeográfico (“biogeographic crossroad”) donde confluyen especies de origen mediterráneo (Daboia), sahariano (Cerastes) e incluso, de sabana (Bitis) y sahelianas (Echis). Además, debido a su carácter montañoso, existen muchas especies montanas relictas (Vipera monticola).

– ¿Estas investigaciones se hacen en equipo? ¿Hay colaboradores o voluntarios de apoyo?

– Sí, todo este tipo de investigaciones se suelen hacer en equipo. Actualmente trabajo con varios investigadores doctorados y otros que están en proceso, alumnos de máster y también de prácticas. Además, cuento con muchos amigos que colaboran en el trabajo de campo, me ceden datos y fotos, me pillan bichos atropellados… Sería imposible llevar a cabo todo esto sin ell@s.

Con Urtzi Enríquez, Nahla Lucchini, Frederico Corga e Ignazio Avella, vuelta a la civilización tras varios días de muestreo para la víbora enana del Alto Atlas (Vipera monticola). Marruecos,

– ¿Por qué es tan importante publicar estos estudios y datos, y hacer que lleguen a las administraciones en cuanto a conservación?

– Es importante porque al final es la administración la que decide y destina fondos y medios para conservación. De todas maneras, por mucho que los investigadores hagan publicaciones diciendo que, por ejemplo, una especie es importantísima y se encuentra en un estado de conservación lamentable, si no hay una repercusión mediática de esa publicación, la administración rara vez la considera. Incluso con esto, existe mucha desconexión entre investigación y administración, y creo que los dos colectivos tienen que trabajar para mejorar esto.

– ¿Has sido consciente del efecto del cambio climático en los últimos 10 o 15 años en nuestros hérpetos? ¿qué especies ibéricas crees que están sufriendo más este cambio climático? ¿Cuáles se están adaptando mejor en la península?

– Yo creo que todo el mundo se está dando cuenta que ciertas especies adaptadas a condiciones húmedas son cada vez más escasas y/o difíciles de encontrar. Yo lo veo por ejemplo con las poblaciones sureñas de Vipera seoanei, zonas donde antes existía y ahora es muy difícil sacarlas pues ya no existen condiciones óptimas para su existencia.

Claro que también existe un efecto de pérdida y transformación del hábitat muy importante, y es difícil de separar este efecto del cambio climático.

Las que mejor se están adaptando yo creo que son las de ambientes mediterráneos y generalistas. Ya hemos hablado de Malpolon que, para mí, sin duda es y será cada vez más frecuente en los territorios norteños…

Midiendo una cobra egipcia (Naja haje), suroeste de Marruecos, año 2018. Créditos: Ignazio Avella.

– Hablemos un poco ahora de los anfibios… Creciste rodeado de salamandras entiendo… 😊 Y los anfibios lógicamente también te apasionan y te atraen… ¿Si pudieras desdoblarte, qué especie o género de anfibios te gustaría investigar y desde qué enfoque?

– Sí, las salamandras son abundantes por mi zona, como en muchos otros sitios del norte. Los anfibios me gustan, aunque no soy un súper apasionado de ellos… Actualmente ayudo de vez en cuando en algún trabajo sobre biogeografía de salamandras que son un grupo realmente fascinante y también he colaborado y colaboro en trabajos con otros anfibios… sin embargo, si me pudiera desdoblar, no trabajaría con anfibios, seguramente lo haría con otros reptiles, a poder ser de esos sin patas…

– jaja Ok… ¿Qué opinas, en tu experiencia e investigaciones, del actual status de los anfibios y reptiles de España? ¿Gozan de buena salud?

– Es evidente que no. Nuestros impactos como seres humanos son cada vez más grandes y esto tiene una repercusión brutal en estas especies que antes seguramente eran muy abundantes.

– ¿Y qué podemos hacer cada uno de nosotros, más allá de la política y la ciencia actuales?

– Yo creo que reducir nuestro impacto como seres humanos y ayudar a la concienciación de otros.

– ¿Cómo se podría concienciar a los políticos y representantes sobre los problemas de la desaparición de los hábitats, contaminación y enfermedades de estos animales?

– Creo que más que concienciar, tiene que existir un cambio de perspectiva por parte de nuestros representantes (y de la sociedad en general). Se han hecho y se hacen muchas campañas de concienciación, más bien intentos de concienciación, a distintos niveles, y de manera general, todo cae en saco roto cuando se insta a que nuestros representantes tomen medidas que favorezcan un desarrollo “más verde”, que tenga en cuenta nuestra biodiversidad.

Probablemente se tomarán medidas drásticas cuando se nos venga encima el impacto económico que supone la pérdida de la biodiversidad y el colapso de muchos ecosistemas.

 ¿Crees que hay demasiada distancia entre los biólogos de carrera y los aficionados a la herpetología? ¿crees que podrían colaborar más unos con otros? ¿Cómo?

– Pues eso en mi opinión creo que depende mucho de las personas, no hay una regla general. Dentro de los herpetólogos aficionados y por un lado veo que hay personas que se contentan con ver un ejemplar de cada especie, con fotografiarlos, como que tacharlos de su lista… y no van más allá de eso.

Hay personas que sienten gran admiración por las serpientes, por ejemplo, y parece que lo único que pretenden es manipularlas y hacerse una foto con el ejemplar más grande, para después poder compartir la foto.

En el otro extremo, tengo muchos colegas que se desviven por sacar bichos en nuevas cuadrículas cada vez que van al campo, por mapear los registros, colectar muestras, analizar diferencias entre ejemplares… etc. Claramente tienen un interés en conocer la biología, la distribución, la historia natural de las especies. Se hacen cuestiones semejantes a las que se pueden hacer los biólogos y en muchos casos se informan, leen, incluso trabajos técnicos.

Siempre se puede aumentar la colaboración entre biólogos y aficionados. Internet, las redes sociales son quizás el mejor medio para esto pues ponen en contacto a unos y otros, y permiten poder compartir información de una manera muy fácil y directa.

En los congresos de herpetología, en las charlas durante jornadas de conservación o temas por el estilo, también se fomenta este acercamiento e intercambio de ideas entre unos y otros. Y claro está, el mejor sitio, es bicheando 🙂

– Sí, hay de todo en esta afición… y por desgracia algún “experto de sillón” buscando la fama rápida a costa de los animales… Es la cultura actual de las Redes Sociales en muchos otros ámbitos también. 

Cambiando de tema… ¿Cuándo acabe todo esto del coronavirus, a nivel profesional que tienes pensado hacer?

– Pues seguir con lo mismo. Hacer campo, seguir con mis proyectos… a ver si se relaja un poco la cosa y puedo moverme de continente sin fallo… aunque yo creo que este tipo de enfermedades han venido para quedarse y tendremos que adaptarnos a convivir con ellas de la mejor forma posible.

– ¿Futuros proyectos?

– A nivel investigación, realmente continuar y avanzar con los que ya tengo como son el estudio de la composición de los venenos en los vipéridos ibéricos y norteafricanos, el estudio de nuevas zonas de contacto entre víboras ibéricas y del norte de África, y el estudio de la diversificación de las víboras Euroasiáticas. En estos proyectos estoy llevando tesis de doctorado y la verdad es que pintan muy bien por los temas y sobre todo por la implicación de los estudiantes que las están llevando a cabo.

Víbora de Peringuey (Bitis peringueyi). Namibia 2019. Créditos: Fernando Martínez-freiría.

Poco a poco también me estoy metiendo en el estudio de otras especies serpientes y vipéridos en particular en otras regiones áridas como Namibia. Ya he realizado trabajo de campo y para el año tengo planeadas nuevas visitas a los desiertos y zonas áridas de este país. A corto plazo pretendo crear, junto con alumnos y colaboradores, un grupo de estudio especializado en la biogeografía, ecología y conservación de serpientes.

– Y por último, nuestra pregunta bichera del millón que hacemos a todos los entrevistados… ¿En qué hérpeto te reencarnarías en tu próxima vida si pudieras elegir?

– Me gustan mucho los Uromastyx 🙂

uromastyx nigriventris

Lagarto de cola espinosa marroquí (Uromastyx nigriventris) relativamente común en muchas zonas del país norteafricano. Por desgracia recolectado y vendido en los zocos. ¡No compres animales salvajes! :-). Créditos: Alberto González.

– ja ja ¡Los lagartos de cola espinosa! ¡Duros como piedras! ¡Buena elección! 🙂 Muchísimas gracias por tu tiempo y tus palabras, Fernando. ¡Hemos aprendido muchas cosas hoy seguro!

– De nada… muchas gracias a ti por esta entrevista y sobre todo por tu labor divulgativa.

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Aunque Fernando no es mucho de redes sociales, pero puedes seguir su trabajo a través de:

https://www.facebook.com/fernando.m.freiria 
https://cibio.up.pt/people/details/fmfreiria
https://scholar.google.es/citations?user=j9qXhHMAAAAJ&hl
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Y si sigues con ganas de ver víboras, aquí un vídeo relacionado…

Y una gran galería de fotografía de víboras ibéricas en nuestro perfil de facebook, creada por muchos autores para tu disfrute. Si quieres aportar alguna fotografía, escríbenos a hola@bicheando.net

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